¿GNL o integración gasífera?

http://www.energypress.com.bo/Bolivia/2.htm

BOLIVIA
Edición 420 – 03/11/2008

Chile nos ha dado una respuesta. Ha dicho: yo no camino esos callejones peligrosos de la integración latinoamericana. Y está instalando dos plantas de GNL, en Mejillones y en Quinteros.

En el marco del congreso Bolivia Gas & Energía 2008, celebrado en Santa Cruz de la Sierra, la revista argentina Tecnoil dialogó con Carlos Miranda Pacheco, una voz autorizada en Bolivia para hablar de hidrocarburos. El especialista, cuya entrevista se publica en el último número de Tecnoil, hizo un paneo de la situación del sector de gas en Bolivia; manifestó su preocupación por el estancamiento de las inversiones, las limitaciones de YPFB y la situación de los mercados de gas regionales especialmente Brasil y la Argentina- “que están eligiendo el GNL, aunque resulte más caro, porque lo consideran una opción más segura”.

“LA PRODUCCIÓN SE QUEDÓ EN 41 MILLONES DE MMmcd”

¿Cuál es su diagnóstico del sector de hidrocarburos en Bolivia?
El sector sigue prácticamente paralizado. Hace cinco años comenzó una política decreciente en la actividad petrolera nacional. En 2003 se perforaron unos 30 pozos; en 2007 fueron tres. Este año estamos con dos pozos empezados, que van a ser tres en el mejor de los casos. Al margen de esto, YPFB ha traído su equipo propio, en su afán de aumentar la producción. La inversión ha caído totalmente, la producción ha subido y ahí se ha quedado. ¿Por qué ha sucedido eso? Porque con las últimas inversiones se terminaron los pozos necesarios como para satisfacer el contrato con el Brasil; pidió el máximo -32 millones de metros cúbicos de gas diarios- y ahí se quedó.

Es decir, la producción subió en función de lo que se había invertido antes…
Claro, y ahí se quedó; más o menos en 41 millones de metros cúbicos de gas por día. De los cuales 32 millones van a Brasil; poco más de 6 es para el consumo interno, y lo que sobra para la Argentina. Es así de simple: “Lo que sobra”.

SÓLO TRES EQUIPOS DE PERFORACIÓN

¿Y por qué no se avanza en nuevas inversiones?
Los contratos operativos que firmó el Gobierno con las empresas no las obligan a invertir, pero a su vez no logran persuadir a las compañías para que lo hagan. ¿Por qué las empresas no realizan inversiones? La primera razón es la más obvia: con el petróleo por encima de los 100 dólares, el equipo que ha salido de Bolivia es difícil conseguirlo de vuelta. Antes de 2003, teníamos de 20 a 25 equipos de perforación, ahora no hay más que tres. El segundo motivo es de otra naturaleza: con la ley y el decreto de nacionalización, toda la producción de las empresas contratistas es entregada a YPFB. Cuando usted transfiere un bien hacia otro tiene que hacer una factura, de acuerdo con la legislación tributaria. Entonces, hay un impuesto al valor agregado de por medio, que en Bolivia es del 10%. Las empresas dicen: yo les estoy entregando, denme mi factura, pero YPFB no quiere reconocerlo. Y hay un tercer problema, que es muy importante: La constitución política del MAS tiene un lenguaje muy ambiguo, da la impresión de que los contratos petroleros actuales no están correctos y que deberían ser renegociados. Finalmente, ha salido una última complicación que es el contrato con Argentina, que es un contrato más o menos normal pero adolece de una cláusula de cumplimiento de pago de la Argentina por el gas que se le envía.

EL DILEMA DEL MERCADO REGIONAL

¿Cuál es su visión acerca de los mercados de gas regionales?
Estamos en un período de definición muy importante en América Latina. Tanto Brasil como Argentina tienen que definir si su seguridad energética va a depender, aunque sea más caro, trayendo gas de ultramar. Chile nos ha dado una respuesta. Ha dicho: yo no camino esos callejones peligrosos de la integración latinoamericana. Y está instalando dos plantas de GNL, en Mejillones y en Quinteros. El problema que estos países están más dispuestos a confiar en el gas natural licuado que en el desarrollo de campos, plantas y gasoductos. Eso es lo que está en juego en el Cono Sur en este momento. Está claro que la Argentina no puede parar su consumo; un país que consume un 55% de energía en gas está endrogado. Le va a tomar más de una generación bajar a una cifra más racional, a un 25% por ejemplo. Argentina se está “comiendo” casi 2 trillones por año. Necesita unas reservas de 50 TCF y no las tiene. Bolivia sí las tiene, pero va a tomar su tiempo desarrollarlas.

EL MECANISMO “BACK TO BACK”

Otra de las cuestiones que se han planteado respecto de la exportación de gas a la Argentina es que aún no se han asignado los volúmenes a las compañías que participarán del proyecto, ¿Cómo ve usted esta cuestión?
Creo que al Gobierno boliviano le encantaría que esto suceda, pero ninguna compañía se anima. Al tomar la decisión de asignarle a una empresa, está asumiendo el compromiso frente a Enarsa de que ese volumen lo va a entregar. Y si no lo entrega, Enarsa le va a cobrar una penalidad. Entonces, YPFB debe tener la seguridad de que esa compañía le va a entregar ese volumen y si no lo hace la penalidad de Enarsa se la va a poder repetir a la empresa privada. Es el mecanismo de “back to back” (espalda con espalda). Yo lo inventé en el contrato de gas con Brasil. “Me tocas a mí pero en realidad lo tocas a él”. Al gobierno le encantaría hacerlo pero no hay ninguna compañía que esté dispuesta a poner la espalda.

Y van a estar dispuestas cuando se clarifique el contrato con Enarsa…
Francamente la discusión de si Enarsa va a poder pagar tiene su base. A cualquier vendedor de un bien le preocupa que lo venda a 5 y el comprador lo revenda a 1. Alguien tiene que estar pagando esta diferencia. No es un negocio sano. Es una preocupación válida.

“En vez de caminar, YPFB está queriendo correr”
“La ley asignó a YPFB que haga todo -desde exploración hasta petroquímica-, pero se olvidó de asignarle fondos. No hay un centavo para la empresa estatal. YPFB no tiene dinero. En vez de caminar está queriendo correr. Le faltan muchos años de madurez”.

Se habla de la posibilidad de que YPFB emita bonos. ¿Es una opción viable para obtener financiación?
Soy bastante escéptico en ese sentido. El caso de Ecopetrol -la empresa estatal colombiana- es diferente, tenía un récord mucho más limpio, mucho más fuerte. Tengo mis serias dudas: si son emitidos en la forma tradicional se exige que la empresa presente sus balances, sus perspectivas de ingreso y estados económicos por lo menos de los últimos 3 años; y que estén sumamente limpios. Bajo esos parámetros YPFB no califica. En una emisión de bonos con un contenido enormemente político probablemente podría recaudar algo. Pero el ahorro boliviano al cual podría forzar es bastante limitado para la industria petrolera.

“ESTA INDUSTRIA ES UN MATRIMONIO, NO UNA RELACION OCASIONAL”

José Félix García, secretario ejecutivo de ARPEL, fue uno de los disertantes del congreso. En diálogo con Tecnoil, el directivo destacó la necesidad de construir en Bolivia una relación fuerte y duradera entre los sectores público y privado, que proyecte la industria de hidrocarburos hacia el futuro: “Para ello es necesario fortalecer a YPFB. Es bueno mirar los casos de éxito en la región como son Petrobras, Ecopetrol y Enap”.

RECELOS Y DESCONFIANZA EN EL DIÁLOGO

“Creo que en Bolivia hay un nivel de desconfianza muy grande, producto de la ignorancia. El Gobierno sufre las consecuencias de haber dejado de lado a la empresa estatal, que es la que genera conocimiento dentro del mismo. En consecuencia, se da un diálogo muy desconfiado; he visto también por momentos falta de comprensión a nivel de la industria, del sector privado”.

Para el directivo de ARPEL, “se deben generar diálogos desde la CBH. Podría ser con el apoyo de otros organismos; yo ofrezco la colaboración de ARPEL. Se debe discutir realmente qué es la industria, qué requerimientos tiene, por qué es un matrimonio -con proyectos de largo plazo- y no ‘relaciones ocasionales’ donde se pueden cambiar las reglas. Es decir, crear un ámbito de discusión como industria de los hidrocarburos en general. Bolivia puede triplicar su producción; es decir, producir 120 millones de metros cúbicos de gas, como lo hace actualmente Trinidad y Tobago. Sería perfectamente viable, si hubiese una creencia de todos los actores involucrados y el proyecto fuese el centro de la discusión”.

UNA EMPRESA ESTATAL FORTALECIDA

José Félix García destacó que “el primer paso es fortalecer a YPFB: costará mucho, se verá cómo se asocia estratégicamente para resolver esta cuestión, pero es el paso que hay que dar. No conozco ningún caso en donde se haya podido desarrollar el potencial energético de un país sin un balance adecuada en la relación público-privada. Las dos partes son necesarias y esa fue quizá la lección aprendida de la década anterior. Necesitamos, como industria, para generar ese matrimonio, una empresa estatal fortalecida y la participación del sector privado, con reglas claras. No hay otra manera. Son muy buenos los ejemplos regionales: Petrobras, Enap y Ecopetrol. Esta industria no es para jugarse solo, y menos en el riesgo, siempre se va con otros”.

García desestimo al GNL como un competidor del gas boliviano en el Cono Sur: “El GNL es, desde el punto de vista de la seguridad energética, un amortiguador de fluctuaciones, un elemento de balance. No creo que las plantas de regasificación sean incompatibles con el gas de Bolivia. Hay que generar reglas creíbles en el país y restaurar la confianza entre los países”.

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