Las trabas del etanol

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10-11-2008Energía

Brasil, el mayor jugador regional, necesita invertir en infraestructura portuaria multimodal y ductos para cumplir su objetivo de producir 9 billones de litros de etanol en el 2013.
por Eduardo Coronado, Santiago

Santiago. Aunque los biocombustibles podrían tener una cuota de entre un 10% y un 15% de la oferta total de combustibles en el mundo hacia los próximos 10 a 20 años, llegar a ese nivel será más difícil de lo presupuestado debido a obstáculos en materia de creación de mercados, producción, transporte y distribución.

De acuerdo a una investigación en 20 países realizada por la consultora Accenture, el mercado de los biocombustibles necesitará volverse “tan global y eficiente como sea posible dentro de los próximos 10 años, antes de competir con tecnologías como vehículos híbridos enchufables (plugged in) o alternativas no agrícolas como algas o biotecnología”.

Enfocándose en Brasil, uno de los mayores productores de biocombustibles en su variante de etanol, el análisis prevé que el comercio internacional de ese insumo alcanzará entre 12 a 16 billones de litros hacia el 2012 y 2013 y que la expectativa del gigante sudamericano de participar con 9 billones de litros en ese mercado se ve entrampada por su actual capacidad de infraestructura y costos poco competitivos.

“La valoración del real, crecientes gastos de capital en terrenos, costos agrícolas y la gran distancia entre las nuevas plantas y la costa hacen que las inversiones en ductos, almacenes en puertos y la integración de los medios de transporte se vuelvan cruciales para mantener la competitividad del etanol brasileño”, dice el informe.

Problemas logísticos. A modo de ejemplo, aproximadamente el 60% de la actual producción de etanol está localizada en el interior del estado de São Paulo, a 340 kilómetros del puerto de Santos, el cual concentra las exportaciones de etanol. Lo mismo ocurre, indica el estudio, al considerar los estados de Mato Grosso, Goiás y Minas Gerais, los cuales representan la nueva frontera de producción de etanol y están ubicados a más de 950 kilómetros de la costa. “Esas ineficiencias representan entre el 6 y el 21% de los costos totales del etanol desde la producción a los puertos”, afirma Accenture.

El costo de producción del etanol brasileño varía entre US$ 300 y US$ 330 por metro cúbico y los costos logísticos desde las plantas a los puertos fluctúan entre US$ 20 a US$ 70 por metro cúbico.

El estudio destaca que jugadores de la talla de Petrobras, Unica, Copersucar, Cosan y otros que sean capaces de conectar toda la cadena de valor del etanol se diferenciarán de las plantas y comerciantes tradicionales capturando agilidad, flexibilidad y un mayor control, además de un elevado acceso a los clientes internacionales.

Distribución e infraestructura. Para lograr la esperada mayor eficiencia, el informe plantea que los desafíos están relacionados con la integración de los biocombustibles dentro de la cadena de valor de los combustibles, con decisiones precisas acerca del almacenaje, mezcla y acomodación de los diferentes grados de biocombustibles. De igual modo, se requiere de inversión en la infraestructura tendiente a facilitar y apoyar el desarrollo a gran escala de éstos, aunque reconoce que “es difícil justificar la inversión inicial cuando los retornos y el tamaño del mercado son inciertos”.

Accenture agrega que el crecimiento de los biocombustibles depende también de hacer un llamado elocuente a los automovilistas y empresarios acerca de sus beneficios para el medioambiente. “El debate de alimentación versus combustibles es de bajo alcance, pero seguirá existiendo mientras los gobiernos manejen los ítems de sostenibilidad”, postula el informe.

La dendroenergía. Sin embargo, para evitar esa competencia entre biocombustibles y la producción de alimentos, hay quienes avizoran mayores posibilidades a la energía derivada de la madera y sus derivados, esto es, biocombustibles líquidos procedentes de materiales celulósicos. “Con el ritmo actual de desarrollo es posible que la producción de biocombustibles de segunda generación sea competitiva dentro de los próximos 10 años o menos”, sostiene Carlos Carneiro, oficial forestal de la Oficina Regional de la FAO en Santiago.

Para Carneiro, con el empleo de la dendroenergía será posible reducir considerablemente el ciclo de las emisiones de gases de efecto invernadero, llegando a ser más eficiente y al menos tan económico como la de biocombustibles obtenidos de cultivos como la caña de azúcar. “Este avance significaría que la competencia con la producción de alimentos se reducirá, la eficiencia energética aumentaría y el balance general de energía mejoraría”, concluye el especialista.

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