Los días más negros del petróleo

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AYEREnergía

Con el precio del barril perforando la barrera de los US$60, Venezuela y Ecuador advirtieron que no acogerán un segundo recorte de suministros a fin de resguardar sus economías.
por AméricaEconomía.com

ORO NEGRO. El derrumbe del precio del crudo preocupa a los países productores de la región.

Cuando en julio de este año el barril de petróleo llegaba al máximo valor registrado en su historia, alcanzando los US$ 147, para muchos hubiese sido impensable proyectar una baja tan abrupta como la que está viviendo hoy el precio del crudo.

El miércoles y contra todos los pronósticos, el barril perforó la barrera de los US$ 60, llegando a los US$ 56, el precio más bajo de los últimos 20 meses, y con ello surgió la preocupación. Algunas de las principales petroleras estatales ya habían advertido que precios por debajo de los US$ 60 se acercaban a su costo marginal y, por consiguiente, no les resultaría rentable invertir en aumentos de producción. A esto se suma la dificultad para conseguir financiamiento producto de las restricciones del mercado crediticio global.

Así las cosas, los analistas han explicado que la crisis financiera internacional y las expectativas de que una recesión global reduzca la demanda de energía (por la menor utilización de vehículos y substitución de este combustible) están afectando cada vez más la rentabilidad de la industria petrolera, variable que ha llegado a caer hasta un 60% en los últimos meses. Asimismo, el hecho de que varias naciones puedan estar entrando en una fuerte desaceleración económica implicaría menos importaciones y exportaciones. Por ello, los expertos afirman que el mercado es tan pesimista que los precios podrían seguir cayendo hacia los US$ 50 el barril.

La crisis petrolera se ve agudizada aun más con los rumores de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) podría decidir recortes de suministro adicionales a 1 millón de barriles por día (bpd) cuando se reúna en Argelia en diciembre, luego de haber reducido la producción a 1,5 millones bdp en octubre pasado.

“El temor de que la situación mundial se deteriora día a día está llevando a la baja al mercado”, dijo Rob Laughlin, analista de la correduría MF Global. “La demanda por petróleo se está deteriorando semana a semana”, agregó.

Efectos latinoamericanos. El oscuro panorama ha provocado que algunos países de América Latina estén tomando medidas para paliar la crisis o derechamente dejen en claro que un nuevo recorte en la producción podría afectar sus economías.

Tal es el caso de Venezuela, que admitió por primera vez desde que estalló la crisis financiera que si los precios del petróleo siguen bajando el crecimiento del país se verá mermado. La nación petrolera ha visto desplomarse el valor de su cesta de exportación de crudo desde un promedio de US$ 129,54 por barril (dbp) en julio a US$ 52,96 en la semana pasada.

Ecuador, en tanto, hizo lo suyo al señalar que no podrá acoger un segundo recorte en la producción si así lo determina la Opep, ya que la medida también afectaría su economía. Actualmente, la producción nacional está en 494 mil barriles, solo 1.000 barriles adicionales a la cuota vigente.

Por su parte, a través de su Programa Petróleo Plus (PPP), Argentina está incentivando y promocionando inversiones para que se incremente la producción de productos energéticos y así aumentar el nivel de reposición de reservas de crudo y la capacidad de producción de gasoil y nafta. El programa establece una serie de medidas tendientes a estimular las inversiones en el sector petrolero, entre las que se destaca la devolución de impuestos. Los cálculos privados estiman que con la iniciativa las petroleras podrían obtener una mejora de entre US$ 7 y US$ 10 por barril que produzcan en el país. El programa se lanzará como respuesta al estancamiento de la producción local, que entre 1998 y 2007 cayó 25%, según datos de la Secretaría de Energía.

México, por otro lado, confirmó la realización de coberturas petroleras que provendrán del Fondo de Estabilización para evitar que la caída en el precio del petróleo impacte a las finanzas públicas. Esto, porque el precio del combustible nacional se encuentra por debajo del promedio que alcanzó durante 2005, de US$ 42,74 el barril. Según proyecciones, Petróleos Mexicanos (Pemex) registrará una fuerte disminución en la producción de crudo, pese a que el objetivo es mantener una producción de entre 2,7 y 2,8 millones de barriles diarios de aquí a 2012.

En contraposición a los casos anteriores, la crisis financiera parece no estar afectando a la estatal Petróleos de Brasil (Petrobras). Gracias a la depreciación del real frente al dólar, la empresa logró un beneficio récord de US$ 4.877 millones en el tercer trimestre del año, cifra que supuso la mayor ganancia obtenida por la compañía en un trimestre y superó en 96% el dato del mismo período de 2007.

Según la firma, el efecto del tipo de cambio, el aumento de la producción y la elevación de los precios medios de los derivados en el mercado interno y de las exportaciones, supuso utilidades de unos US$ 1.528 millones para las arcas de la petrolera, mientras la producción de petróleo aumentó 5% en el período, hasta los 2,17 millones de barriles diarios. Las inversiones de Petrobras alcanzaron los US$ 15.280 millones en los tres primeros trimestres del año, lo que permite suponer que terminará superando los US$ 20.224 millones invertidos.

Tensión de largo plazo. A esta adversa coyuntura, se sumaron los pronósticos hechos por la Agencia Internacional de Energía (AIE) que proyectó que la demanda mundial de energía aumentará un promedio de 1,6% por año entre 2006 y 2030.

De paso, el organismo aconsejó una inversión masiva en infraestructura energética para prevenir una restricción en el suministro, la que ascendería a los US$ 26,3 billones o a más de US$ 1 billón anual. En ese sentido, la entidad enfatizó que una demora en la inversión en nuevos proyectos podría provocar “una restricción de suministros que podría asfixiar la recuperación económica”.

Según la AIE la demanda del combustible subirá de los actuales 85 millones de barriles diarios a 106 millones de barriles en 2030, 10 millones menos de lo proyectado en 2007. Con estas cifras, la agencia casi duplicó su pronóstico para el precio del petróleo en los próximos 20 años que llegaría por encima de los US$ 200 en 2030, en comparación con los US$ 108 que proyectó el año pasado.

Finalmente, la AIE concluyó que por ahora el mundo no se está quedando sin petróleo, sino que existen cantidades suficientes como para abastecer a los países por más de 40 años, incluso manteniendo las tasas actuales de consumo. No obstante, enfatizó que en los campos petroleros las bajas en la producción de crudo se están acelerando y se necesitará más dinero en investigación y desarrollo para extraer el combustible.

Alejandra Clavería y Eduardo Coronado contribuyeron en este artículo, con información de Reuters y agencias.

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