REPRESAS Y CAMBIO CLIMATICO

http://www.proteger.org.ar/doc28.html
Argentina /

· Nuevos proyectos hidroeléctricos en la Cuenca del Plata, Argentina
· Un debate en el marco de la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

En el marco de la Cuarta Conferencia de las Partes (COP4) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), realizada en Buenos Aires, Argentina, entre el 2 y el 13 de noviembre de 1998, el gobierno argentino presentó el informe “Mitigacion de gases de efecto invernadero” (Proyecto ARG/95/6/3 PNUD-SECYT), en el que propone construir nuevas grandes represas hidroeléctricas como un aporte sustancial para mitigar la emision de gases de efecto invernadero (GEI). (1)

En este escenario se propone construir seis nuevos proyectos. Dos nuevas grandes represas (2) sobre el río Paraná: Corpus (Argentina-Paraguay, 2880 MW de potencia instalada, 60.000 ha de embalse) (3); y Paraná Medio (Argentina, 3.000 MW, 760.000 ha de embalse) (4). Además, sobre el río Uruguay otra gran represa, Garabí (Argentina-Brasil, 1800 MW, 81.000 ha embalse). Y tres represas en la cuenca del río Bermejo, afluente del Paraná, como parte de un acuerdo con Bolivia: Cambarí (Bolivia, río Grande de Tarija, 95 MW, 2.750 hectáreas de embalse), Las Pavas (Argentina-Bolivia, río Bermejo, 75 MW , 3.250 ha embalse) y Arrazayal (Argentina-Bolivia, río Bermejo, 85 MW, 4.115 ha embalse). (5)

Nuevo argumento para las hidroeléctricas

Se abrió así un nuevo frente de debate sobre la necesidad de construir represas, esta vez propuestas no sólo para cubrir supuestas necesidades energéticas futuras sino con el fuerte argumento de que serían una alternativa para la reducción de las emisiones de GEI. Para el gobierno de Argentina representan 7000 megavatios que reemplazarian, segun el estudio, la construccion de centrales termicas que queman gas natural aumentando el efecto invernadero y el cambio climático. La idea gubernamental partió de utilizar el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) u otro similar que se reglamentaría en la COP4 en Buenos Aires. Según el Protocolo de Kyoto, países con obligaciones de reducir sus emisiones podrían optar por hacerlo en “países en desarrollo” como Argentina, en lugar de hacer inversiones más caras dentro de sus propias fronteras .

Habría así un flujo de capital genuino para grandes obras, de muy baja emisión, para generar electricidad. Los proyectos hidroeléctricos de Corpus y Paraná Medio, serían entonces competitivos ya que podrían ser pagados en parte por países que han asumido el compromiso de reducir emisiones en Kyoto. Los impulsores de represas podrían competir con las centrales térmicas en casos como el de Argentina. Los GEI sustraidos al Cambio Climático al no construir centrales térmicas, se los adjudica íntegramente el país que paga este costo incremental. (6)

El rechazo de la sociedad civil

Todo esto parece una “ecuación” inteligente, donde se protege el clima, se satisfacen necesidades energéticas y se reactiva la economía y el empleo. Sin embargo, la propuesta gubernamental contenida en el Informe de Mitigación de GEI y el correspondiente escenario energético, fueron fuertemente rechazadas por un frente de ONGs y entidades de la sociedad civil presentes en la COP4 de la UNFCCC, la mayor parte de las cuales venían participando en el proceso previo como parte del “Foro del Buen Ayre” que nuclea a ONGs de Argentina y el Cono Sur en el tema cambio climático.(7)

Muchas de estas ONGs venían protagonizando la oposición al proyecto hidroeléctrico Paraná Medio, desde su reflotamiento en marzo de 1996, que culminó a fines de 1997 con la sanción de una Ley Anti-Represas en la provincia de Entre Ríos.(8) Las razones del rechazo fueron explicitadas en diferentes documentos, cartas, solicitudes y recomendaciones. Como producto del Taller Regional sobre Cambio Climático y Alternativas Energéticas, realizado en Santa Fe en octubre de 1998, la declaración titulada “Objetivo: la protección del clima” sostiene que “no deben ser elegibles para el MDL (Mecanismo de Desarrollo Limpio) aquellos proyectos de alto impacto como las grandes represas hidroeléctricas y las centrales nucleares, u otros megaproyectos de alto impacto social, sanitario y ambiental.

En cambio deben promoverse las energías limpias y renovables, especialmente la eólica y solar, y la eficiencia energética”. También “se rechazan los escenarios planteados en el informe “Mitigación de gases de efecto invernadero” (Proyecto ARG/95/6/31 PNUD-SECYT) debido al nivel de emisiones que contemplan y a las tecnologías inapropiadas que proponen, incluyendo proyectos de represas hidroeléctricas y centrales nucleares. Simultáneamente se reclama “la realización de nuevos estudios con la participación del público, conforme a lo establecido en el Art. 6, inciso a), punto iii) de la Convención Marco sobre Cambio Climático” así como “la información y sensibilización del público” para la implementación del art.6 de la UNFCCC. (9)

Las hidroeléctricas no son “energía limpia”

Poco antes, en una nota dirigida a la Oficina de Implementación Conjunta (OAIC), autoridad nacional en relación a la Convención Marco de Cambio Climático las ONGs habían expresado que “la COP4 de la UNFCCC es una oportunidad para que los gobiernos del mundo demuestren firmeza política en cuanto a adoptar reducciones de emisiones, pero con propuestas que no generen nuevos problemas al medio ambiente”. La nota aludía a las centrales hidroeléctricas y nucleares, y a los sumideros, y reiteraba el rechazo a “que con el objeto de mitigar la emisión de GEI se construyan nuevas represas hidroeléctricas, lo que además significa una abierta y flagrante contradicción entre las estrategias de aplicacion del Convenio sobre Diversidad Biológica y la UNFCCC”.

Se aseguraba que “las grandes represas entre otros impactos atentan contra la biodiversidad, producen el desalojo de vastas poblaciones, destruyen una gran cantidad de puestos de trabajo, favorecen la propagación de enfermedades y epidemias, contaminan el agua, disminuyen ostensiblemente el recurso de pesca amenazando gravemente la seguridad alimentaria, emanan gas metano (un GEI) en el proceso de llenado del embalse e inundan grandes extensiones de bosques nativos aumentando la pérdida de capacidad de absorción de GEI”.(10) En definitiva la posición podría resumirse en: “las hidroeléctricas no pueden ser consideradas como “energía limpia”, ni renovable”.

Energías alternativas, manejo participativo

En 1999 con motivo del “14 de Marzo, Día Mundial de Acción contra las Represas y por los Ríos, el Agua y la Vida”, coordinado en la Argentina por la Coalición Rios Vivos, más de 30 ONGs y organizaciones de la sociedad civil lanzaron un reclamo titulado “5 Puntos para Preservar la Cuenca del Plata”, el que tuvo una amplia cobertura en la prensa nacional y agencias internacionales de noticias con base en el país.

En el mismo se manifiesta que “dadas las graves alteraciones que sufren los ríos de la Cuenca debido a grandes obras de ingeniería y tecnologías inapropiadas, reclamamos detener los proyectos de represas en los ríos Paraná, Uruguay y sus afluentes. No a Corpus, No a Garabí, No a las represas del Bermejo, No a Paraná Medio, No a la elevación de la cota de Yacyretá.(11) También estamos atentos, a no permitir en la prospectiva energética nacional, otras represas planificadas sobre el río Uruguay, como Roncador-Panambí (Misiones) y San Pedro (Corrientes)”.

En el afiche editado para esa fecha se incluye un reclamo básico de la Declaración de Curitiba: “Es imprescindible desarrollar las energías alternativas y manejar los recursos del agua de manera participativa y sustentable”. (12)

Avances significativos

En junio de 1999 el “Foro del Buen Ayre” fue consultado por miembros de la COMEGEI, el equipo técnico del gobierno de Argentina que está preparando el estudio que servirá de base para adoptar la meta de emisiones de GEI que Argentina se comprometió a presentar en la próxima COP5 de la UNFCCC.(13)

Este compromiso surgió a partir del mensaje del presidente de Argentina ante la COP4 en Buenos Aires. En el actual proceso de evaluación de proyectos de mitigación (reducción de emisiones) aparecen una cantidad de proyectos hidroeléctricos en todo el país. Durante 1998 aparecían como proyectos energéticos válidos la mega-hidroeléctrica de Paraná Medio y las represas en la cuenca del Río Bermejo.

Pero tales proyectos han sido ahora descartados debido a su alta conflictividad, especialmente por la fuerte oposición de la sociedad civil y las objeciones de las ONGs. No quiere decir que esos proyectos hayan desaparecido –dado que este informe no es vinculante. Pero al menos las discusiones y propuestas de esos megaproyectos y proyectos fuertemente cuestionados, debieron ser retirados del escenario energético de mitigación. (14)

El informe actualmente en preparación incluye proyectos hidroeléctricos para los períodos 2000-2005, 2005-2010 y 2010-2015, totalizando una potencia instalada de 11.206 megavatios (MW). Se trata de un conjunto de 28 proyectos hidroeléctricos, desde 24 MW hasta 2.900 MW. Si bien Paraná Medio y las represas del Bermejo no figuran –y esto debe ser considerado como un logro muy importante de las organizaciones de la sociedad civil-, siguen proponiéndose las grandes represas de Corpus e Itatí-Itacorá (Argentina-Paraguay, sobre el río Paraná, 2900 MW y 1660 MW respectivamente ) y Garabí (Argentina-Brasil, en el río Uruguay, 1800 MW).

El “desastre silencioso”

Sigue en pie por lo tanto de un debate abierto, candente y que está muy lejos de haber concluido. La idea de que las represas equivalen a “energía limpia” sigue presente en los manuales escolares, sin distinguir los impactos ambientales, sociales y económicos de las grandes represas. Igualmente, la opinión pública mundial continúa mayoremente desinformada de estos impactos y de la evidencia abrumadora de los impactos negativos de las grandes hidroeléctricas.

Existe una diferencia importante entre el modo en cómo se percibe actualmente a las centrales nucleares y a las represas. Los grandes desastres de la energía nuclear han ocurrido en el Primer Mundo, donde tienen su asiento las empresas informativas más poderosas. Desde los accidentes de Windscale (UK) y Three Miles Island (USA), y la catástofe de Chernobyl (ex-URSS) en las décadas pasadas, hasta el reciente escándalo de la leucemia infantil en la región de la planta de residuos nucleares en La Hague (Francia). Los medios de comunicación de Europa y Estados Unidos han dado una relevancia mundial a estos acontecimientos ocurridos en sus propios territorios, contribuyendo al desprestigio internacional creciente y a la debacle de la energía nuclear.

Contrastando con esto, no hay represas en Europa ni USA comparables a Yacyretá, Itaipú o Balbina, simplemente porque no hay allí ríos de la magnitud del Paraná o el Amazonas. Tampoco están las condiciones como las que posibilitaron la dramática expansión de la esquistosomiasis en Africa despues de la construcción de las grandes hidroeléctricas.(15) Así que los grandes impactos por represas, desde el desalojo de miles de personas de sus tierras y poblados hasta la propagación de enfermedades hídricas, pasando por el aumento del desempleo y la pobreza en las comunidades afectadas por represas, se han dado principalmente en el Hemisferio Sur o fuera de los llamados “países centrales”.(16) De manera que no hay “mala prensa” internacional para las grandes represas en los medios masivos que modelan o influyen sobre la opinión pública.

Particularmente en Sudámerica los dramáticos padecimientos de cientos de miles de pobladores locales (pescadores, trabajadores ribereños, campesinos, pequeños y medianos comerciantes, pueblos indígenas) no han tenido mayoremente “prensa” ni repercusión mundial. La conmovedora historia de las comunidades afectadas por represas en América del Sur constituye todavía un “desastre silencioso”. Aún dentro de los propios países no repercuten en los medios de prensa los impactos sobre las comunidades locales del mismo modo que la puesta en marcha de nuevas turbinas o la inauguración de una represa, que siguen siendo percibidas como “símbolos de progreso”. Salvo cuando hay protestas o reclamos masivos que suelen motivar a los medios a cubrir la noticia periodísticamente, o cuando un hecho de corrupción vinculado a las obras ocupa los titulares.

Represas: no más, sino menos deseables

Recién después del primer Encuentro Internacional de Afectados por Represas, en Curitiba, marzo de 1997, comenzó a crecer en Sudamérica y en buena medida en el mundo la conciencia del impacto social y ambiental de las grandes represas. El clamor de las poblaciones afectadas por Yacyretá también se escuchó con mucha fuerza ese año y el siguiente, hasta motivar la visita de altos funcionarios del Banco Mundial.(17)

Esto repercutió en el Paraguay y la Argentina, y mucha gente comenzó a tomar nota de que la energía hidroeléctrica no es tan “limpia” como se suponía. Itaipú, Yacyretá y Salto Grande tampoco pudieron controlar el nivel de las aguas durante la desastrosa crecida de 1997-98 de los ríos Paraná y Uruguay, aumentada por los efectos de El Niño y el cambio climático. Entonces quedó un poco más claro que la lista de “promesas incumplidas” de los constructores de represas es más larga de lo que parece.

Pero ahora, sobre todo después del último episodio de El Niño y del Huracán Mitch, el temor de la gente a los efectos del cambio climático está dando nuevas esperanzas a los promotores de las centrales nucleares e hidroeléctricas. Con esta nueva bandera, el “desembarco” de la industria nuclear en la COP4 de Cambio Climático en Buenos Aires, en noviembre pasado, no se hizo esperar: con el sofisma de que “son la alternativa energética frente al cambio climático” los pro-nucleares desplegaron costosos estands, folletos, cócteles y recepciones. Un marketing sólo comparable al oneroso marketing de las hidroeléctricas. Previsiblemente en el futuro, también los constructores de represas apelarán fuertemente al argumento de proteger el clima frente a una opinión pública cada vez más sensible al tema.

El renovado argumento de que las represas y las nucleares “no echan humo” ni emiten GEI, es simple y contundente. Sin embargo, así como el problema de los residuos nucleares resulta insoluble en la práctica, los embalses de las grandes represas constituyen otro problema insalvable. Estos embalses terminan, por ejemplo, con la pesca y con ello producen hambre, desnutrición y falta de trabajo. Pero también las aguas represadas aumentan la incidencia de enfermedades hídricas: desde la malaria y la esquistosomiasis, hasta el cólera y el dengue.

El cambio climático, paradójicamente, hará no “más”, sino “menos” deseables a las grandes represas. El calentamiento global hará que los riesgos de las “enfermedades emergentes” aumentados por las represas se trasladen cada vez más hacia latitudes consideradas otrora como de clima templado. Esta amenaza es grave, ya que las poblaciones humanas de latitudes templadas carecen de memoria inmunológica contra las enfermedades tropicales; por esto los especialistas las consideran “altamente vulnerables”.(18) De esta manera el Cambio Climático puede convertirse en el “Talón de Aquiles” de las grandes represas.

El otro gran debate pendiente, especialmente en Sudamérica, en torno al cambio climático y la energía, se vincula a la cuestión de energía y desarrollo. Ya que si bien los países necesitan energía para desarrollarse, hay países con una gran producción energética que se encuentran muy atrasados en cuanto al desarrollo humano. Una mirada al Indice de Desarrollo Humano (IDH) y la producción de energía, particularmente en aquellos países con una gran cantidad de represas y producción hidroeléctrica como el Brasil, permite sacar sorprendentes conclusiones. De hecho, mayor cantidad de represas y de energía, no se corresponde necesariamente con una mejora del nivel de empleo, educación y salud; tampoco con una disminución de la pobreza, ni con una más alta calidad de vida. (19)

De aquí hacia el futuro, las ONGs, la sociedad civil y las poblaciones afectadas por represas, deberán entonces continuar esclareciendo acerca de los impactos sociales, económicos y ambientales de las hidroeléctricas. Pero también sobre la racionalidad en el uso de la energía, y sobre la necesidad de poner a punto fuentes energéticas alternativas realmente limpias y renovables, capaces de generar energía y empleo permanente sin infringir daños al ambiente y a la sociedad. Y sin contribuir al Cambio Climático Global. En este sentido la reciente sanción en la Argentina de la Ley Nacional Eólica y Solar, que superó el veto presidencial en el Congreso gracias a una amplia campaña, marca una perspectiva clara y esperanzada junto al retiro de algunos de los proyectos hidroeléctricos más conflictivos, fruto de la movilización de amplios sectores de la sociedad civil.

Esperamos que el debate incentivado por las consultas regionales de la Comisión Mundial de Represas (WCD) –como ésta de San Pablo-, por las iniciativas generadas desde su creación por la UICN y el BM, y en esta nueva etapa con un amplio apoyo, podrán ayudar a esclarecer aún más los impactos de las grandes represas y allanar el camino en la búsqueda de alternativas energéticas limpias y renovables.

Notas:

1. “Mitigación de Gases de Efecto Invernadero” (Proyecto ARG/95/6/3 PNUD-SECYT), Buenos Aires, 1998,
pp. 193 -196.
2. Grandes represas –definición: “Para considerar a una represa como “gran represa”, el Comité Brasilero de Grandes Represas (CBGB), vinculado a The International Commisson on Large Dams, exige que tenga: 1. más de 15 m de altura entre el punto más bajo de fundación y el coronamiento; 2. entre 10 y 15 m, y una o más de las siguientes características: a. mínimo de 500 m de longitud de vertedero (largo de coronamiento); b. mínimo de 100 mil metros cúbicos de agua acumulada; c. más de 2.000 m3/seg de caudal; d. represa con difíciles condiciones de fundación; e. represa con un proyecto no convencional. (Ver, A.C. Müller; Hidrelétricas, Meio Ambiente e Desenvolvimento; Makron Books, San Pablo, Brasil,1995; cap. 2, p. 28).
3. Ver Corpus, en “5 Puntos para Preservar la Cuenca del Plata” (Declaración del 14 de Marzo de 1999); “Represas: Impactos Ambientales y Sociales”, Dossier Nº 6; Ed. Taller Ecologista-Foro Ecologista de Paraná-Fundación Proteger; Rosario, mayo 1999. Se resumen características e impactos esperados del proyecto hidroeléctrico Corpus: “A pesar de que el resultado del Plebiscito efectuado en Misiones el 14 de abril de 1996 (Ley 3220, 3263 – Dctos. 1136/95 – 140/96), fue en un 90 por ciento en contra de Corpus cualquiera sea su emplazamiento sobre el Río Paraná, la Secretaria de Energia de la Nacion reconocio que estudia ahora la factibilidad de construir la represa hidroelectrica de Corpus en Itacurubi. Años atrás los misioneros también se habían movilizado en contra de la construcción de Garabí. La superficie del lago de Corpus sería mayor a las 60.000 ha, el 40 sumergido correspondería a suelo misionero, con la consiguiente perdida irreversible de biodiversidad, actividades de agricultura, ganaderia, forestacion, construccion y sitios de gran valor cultural, histórico y arqueológico. La ruta Nacional n° 12 se cortará en 5000 m, desaparecerán 61000 m de caminos vecinales y 4000 m de rutas provinciales. El municipio de Corpus quedaria inundado en un 30 con el consecuente desmembramiento social que esto significaria. El lago del embalse sería continuo al de Yacyretá, trasladando e intensificando el deterioro de la calidad del agua y posibilitando la multiplicación de transmisores de enfermedades hídricas. El río Paraná recibe los efluentes poco o mal tratados de las papeleras misioneras, y los liquidos cloacales de casi todas las localidades costeras, por lo que la represa acentuaría la contaminación”. En “El Proyecto de Corpus; Represas en Misiones”; Propuesta Ecológica; Posadas, Misiones, octubre 1997; en base a los informes de 1983 y 1990, de la Comisión Mixta Paraguayo Argentina del Río Paraná (COMIP); p. 41 y ss., se citan variantes del proyecto que elevan la potencia instalada de 4600 a 6900 MW.
4. Ibid. Proyecto Paraná Medio: “esta represa crearía un lago artificial de 760.000 hectareas, 5 veces mayor que el embalse de Yacyretá. Desde el punto de vista energético sería altamente ineficiente dada su baja relacion de produccion de energia por hectarea inundada. Humedales, islas y bosques insulares del valle aluvial del río Paraná quedarian bajo agua, perdiendose irreversiblemente un complejo y singular ecosistema, denominado por algunos expertos como el ‘Pantanal Paranaense’, del cual solo se conoce el 1de su biodiversidad, segun investigadores del Instituto Nacional de Limnología. Actualmente más de 30.000 personas basan su trabajo y sustento economico en este tramo medio del rio Parana y otras 100.000 se benefician del rio indirectamente. De construirse la represa sus estilos de vida se destruirían para siempre. Nada comparable a los precarios 7.000 puestos de empleo transitorios que generaria la construccion de la obra durante 7 años. Se deterioraria notablemente la calidad de la mayor fuente de agua dulce del pais, la que ademas al quedar estancada en un clima templado, podría favorecer la propagación de enfermedades como esquistosomiasis, malaria, dengue y colera. Otros impactos previsibles son la aniquilación de la pesca y los recursos turisticos, la salinización de vastas extensiones de tierras agricolas altamente productivas, hacia el oeste del cierre lateral; asi como el no resuelto desmoronamiento de las barrancas entrerrianas”. Ver, J. Cappato, “Paraná Medio, la Historia Sin Fin”, Ed. Proteger, Santa Fe, marzo 1997; G. Switkes; “A River Runs Private – The Paraná Medio Project and the Coming Latin American Private Dam Craze”; Multinational Monitor, Washington, octubre 1997; D. Knight; “Paraná Medio Dam Project – US Dam Builders Move Ahead in Argentina”, Inter Press Service (IPS), Washington, Jan. 27, 1998.
5. Ibid. Proyectos de represas en la cuenca del Bermejo –tributario del río Paraná: se cita que “la construccion de las centrales hidroelectricas resultarían en un alto impacto ambiental ya que inundaran areas de particular interes biologico y areas que son actualmente Parques Nacionales”. Ver, E. Ezcurra, “Represas del Bermejo: Aumenta el peligro sobre las Yungas”; Greenpeace Argentina – Press Release; Buenos Aires, 24 setiembre 1998: “Del lado de Bolivia 700 familias de campesinos serán, de realizarse el proyecto, forzadas a abandonar sus hogares, debido a que poblados enteros serán inundados por los embalses de las represas. Efectos aguas abajo, en particular sobre las comunidades aborígenes que subsisten en base a la pesca en el curso medio del Bermejo”. Otros impactos citados son: “obstrucción de migración de peces; aumento de vectores de enfermedades infecciosas (leishmaniasis, esquistosomiasis, malaria); aumento de actividades humanas con aumento de polución y riesgo de actividades furtivas (caza, extracción de madera); impactos sobre la geología del lugar: modificación en el nivel de base, ascenso en el nivel freático y la saturación de las laderas del vaso incrementa notablemente los riesgos de remoción en masa. Se trata además de una zona de alto riesgo sísmico.”
6. Un argumento similar, basado también en los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kyoto, es empleado ya por quienes promueven los “sumideros”, bosques implantados de especies casi siempre exóticas. Estos sirven para negociar “cupos de carbono” por parte de los países de origen de las empresas forestales, quienes deben reducir sus emisiones de GEI. Ver, “El Banco Mundial promueve expansion de monocultivos forestales en la Argentina”, Boletin 23 del World Rainforest Movement, Montevideo, Uruguay, junio 1999.
7. El “Foro del Buen Ayre” (FBA) se conformó el 4 de julio de 1998 a partir de la iniciativa de un grupo de ONGs de la Argentina -Amigos de la Tierra, Greenpeace Argentina, Taller Ecologista, Foro Ecologista de Paraná y Fundación Proteger, entre unas 20 ONGs del país. Uno de los principales motivos convocantes fue la realización en Buenos Aires de la Cuarta Conferencia de las Partes (COP4) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. En marzo de 1999, un plenario decidió la continuidad del FBA dado el creciente interés por la actividad del Foro y la necesidad de sostener una actividad conjunta en los temas vinculados al cambio climático. Desde el inicio, un nutrido grupo de ONGs, incluidos los miembros de la Coalición Ríos Vivos participantes del FBA, plantearon sus críticas a las grandes represas como alternativa ante el cambio climático.
8. J. Daneri; Participación Ciudadana y Ley Antirepresas de la Provincia de Entre Ríos, República Argentina; Paraná, junio 1999.
9. Desde julio hasta noviembre de 1998, cuando deliberó la COP4 de la UNFCCC, se realizaron 11 talleres regionales y un taller latinoamericano, promovidos por el Foro del Buen Ayre, muchos ellos en universidades y municipios. También se generaron reuniones con el PNUD y con los organismos gubernamentales intervinientes en la COP4 como la Cancillería y la Secretaría de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable (SRNyDS), para dar seguimiento al proceso de la COP.
10. A. C. Müller; op. cit. La materia orgánica sumergida produce alteraciones químicas adversas. Paiva, estima que son necesarios 118 kilogramos de oxígeno disuelto en el agua para degradar una tonelada de biomasa sumergida. La descomposición biológica es un fenómeno muy importante en los períodos iniciales de formación de los embalses. El principal efecto de este proceso es la disminución del oxígeno disuelto y la producción de gases sulfhídrico (SH2) y metano (CH4), eutrofización de las aguas, producción acelerada de algas, generando alteración de color, gusto y olor. La experiencia brasilera registra varios casos en los cuales no se realizó la deforestación previamente. En Curuá-Una, construida en 1977, proxima a Santarém, Pará, con un reservorio de 76 Km3, el oxígeno disuelto es nulo a pequeña profundidad, la acidez del agua es elevada, produciendo daños a las estructuras de generación y de refrigeración, y afectando al mismo hormigón de la represa. Ver, R. Pedace; “Quién Necesita las Grandes Represas?”; Lista del Foro del Buen Ayre; Buenos Aires, octubre 1998. “Aun cuando las grandes represas emiten muy pocos GEI, sí lo hacen. Se genera metano y algo de dioxido de carbono al descomponerse la materia organica en el vaso del dique; ademas se generan enormes cantidades de CO2 al fabricar cemento y otros materiales de construccion necesarios. Aún así en el balance final las represas emiten mucho menos que las centrales termicas que queman gas, carbon o petroleo. Se parecen en este punto a las centrales nucleares, las cuales tambien son parte de la propuesta desarrollada en el Estudio del gobierno argentino: 2450 megavatios de esta fuente contando la finalizacion de la Central Nuclear Atucha II. Sin embargo, no son las unicas ni las mejores. El uso de las nuevas energias renovables, solar (termica y fotovoltaica), eolica, biomasa y otras, tiene resultados similares o mejores tanto aqui como en el resto del planeta. Lo mismo vale para el uso racional de la energia: ahorrar energia es ahorrar emisiones. Con una adecuada combinacion de estas opciones se podrian reducir emisiones con menor costo social, ambiental y economico”.
11. “El aumento de la cota de Yacyreta de la actual de 76 metros a los 83 metros planificados requerira la relocalizacion de más pobladores, puertos y diferentes obras de infraestructura. La realizacion de esta obra ya ha ocasionado importantes impactos ambientales y sociales. Varias acciones de reasentamiento y mitigacion ambiental aun no se han cumplido, y ya tienen 4 años de atraso. El llenado del embalse que cubre unas 120.000 hectareas, ha inundado comunidades y ecosistemas insulares, anegando tierras de cultivo y zonas silvestres, desplazando habitantes y fauna del lugar. El embalse ha perturbado la migracion piscicola y arruinado la pesca, ocasionando problemas economicos a las poblaciones locales y a la biodiversidad de la cuenca. La obra costo mas de 9.000 millones de pesos y fue calificada por el propio Presidente Menem como el “monumento a la corrupcion”. Se le adeudan al Estado argentino unos 6.300 millones de pesos. Para el Banco Mundial se debe completar la evaluacion del costo de las obras compensatorias que faltan para mitigar los impactos ya producidos y faltan evaluar los impactos a futuro antes de considerar cualquier posibilidad de elevar el embalse a una cota mayor. Se estima que la poblacion afectada por la represa es de unas 30.000 personas, que llegarian a mas de 50.000 si el embalse se llevara hasta 83 metros. El lago alcanzaría una superficie de 1.650 Km2, con lo que se inundarian unas 80.000 hectareas en Paraguay y 29.000 hectareas en Argentina mas alla del cauce original del rio. Al subir el nivel del embalse aumentara la perdida de biodiversidad, quedando mas tierras silvestres bajo agua; se pierden 3.600 hectareas de bosques humedos y aumenta el riesgo de agua estancada, con el consecuente aumento de los costos de mitigacion ambiental y sanitaria. (“5 Puntos para Preservar la Cuenca del Plata”; op. cit.)
12. Declaración de Curitiba, documento emitido por el “Encuentro Internacional de Afectados por Represas”, reunido del 11 al 14 de marzo de 1997 en Curitiba, Estado de Paraná, Brasil. Ver, Boletín de Ríos Vivos Nº 4, Montevideo, Uruguay, agosto 1997; “Pueblos afectados por represas exigen moratoria”.
13. COMEGEI es la sigla de la “Comision Nacional para la Elaboracion y Propuesta de la Meta de Emision de Gases Efecto Invernadero”, con oficinas en la Secretaria de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable –el organismo gubernamental ambiental de máximo nivel en la Argentina.
14. Ver apéndice 2.
15. P.A. Rosenfiled, “The Management of Schistosomiasis”, Research paper R-16, Resources for the Future, Washington D. C., 1979; J. M. Hunter, L. Rey y D. Scott, “Disease Prevention and Control in Water Development Schemes” –informe escrito para la Organización Mundial de la Salud (OMS).
16. P. McCully, “Silenced Rivers – The Ecology and Politics of Large Dams”, Zed Books, California, USA, 1996. Ver también, “Declaración de San José, Costa Rica, sobre Represas y Humedales; San José, Costa Rica, 17 de mayo 1999 (Apéndice 3).
17. J. Cappato, “El Banco Mundial reconoció los impactos de Yacyretá”, El Litoral, Santa Fe, 4 julio 1998.
18. Para considerar la incidencia del cambio climático sobre los impactos esperados en la salud humana, ver; A. J. McMichael, A. Haines, R. Slooff and S. Kovats; Climate Change and Human Healt; WHO, WMO, UNEP, 1996; L. Corra; “Paraná Medio Project”; Doctors for the Environment – International Bulletin 1/96, Año VI, Nº 1; Arezzo, Italia; julio 1996; “ISDE Resolution about Paraná Medio Project”; Doctors for the Environment – International Bulletin 2/98, AñoVIII, Nº 2, Arezzo, Italia; diciembre 1998; Stephanie Joyce, “Is it Worth a Dam?”; Environmental Health Perspectives – Journal of the National Institute of Environmental Health Science, Vol. 105, Nº 10; USA, October 1997.
19. Ver, “El Indice de Desarrollo Humano: metodología y resultados”; Informe sobre Desarrollo Humano 1995, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), México, 1995; p.15

Apéndice 1:
“Mitigación de Gases de Efecto Invernadero” (Proyecto ARG/95/6/3 PNUD-SECYT),
Buenos Aires, 1998, pp. 193-196.

“Sobre un recurso hidroeléctrico teórico equivalente a 170 TWh/año, calculado en función de la pendiente y caudales de las cuencas hidrográficas nacionales, se estima que el recurso técnicamente aprovechable en Argentina ascendería a 130 TWh/año, de los cuales hoy se encuentra aprovechado alrededor del 25 Por tanto, podría afirmarse que la elección de la estrategia de abastecimiento eléctrico por parte de los generadores privados tiene bases estrictamente económicas y no está condicionada por la falta de recurso hidroeléctrico.

Dentro del catálogo de aprovechamientos hidroeléctricos que podrían construirse en el país, no cabe duda que los únicos en condiciones de aportar masivamente generación de origen hidráulico son los emplazados en la cuenca del Plata, y especialmente sobre el río Paraná. Estos proyectos fueron objeto de innumerables estudios técnicos y económicos en el pasado. Sin embargo, los cambios producidos en la organización de la industria eléctrica en 1992, variaron sustancialmente los parámetros de decisión para invertir en su construcción.

Sólo algunos de estos proyectos fueron revisados atendiendo al nuevo contexto definido por la reforma de la industria eléctrica, estudios que en general produjeron un cambio en los parámetros básicos de las centrales, no sólo respecto de las técnicas constructivas que podrían disminuir los tiempos y costos de construcción, sino también en los niveles de empuntamiento de las centrales y su capacidad para producir energía secundaria. Atendiendo a estas consideraciones, se seleccionaron como más viables 3 proyectos de la Cuenca del Plata: dos de ellos emplazados en tramos internacionales del río y que, por tanto, serían compartidos con el país limítrofe respectivo, y el tercero en el tramo nacional del río Paraná. A ellos se agregaron los proyectos del Río Bermejo, no por su importancia energética, sino porque Argentina y Bolivia ya llegaron a un acuerdo para promover su construcción.

Aún cuando los proyectos internacionales requerirían de un acuerdo específico entre los países involucrados para viabilizar su construcción, este no sería un obstáculo insalvable en el marco de la integración energética creciente en el MERCOSUR. De hecho, los eventuales socios (Paraguay y Brasil) han dado sobradas muestras de mantener el mismo interés que en el pasado por la construcción de las obras. Sin embargo, debería cambiarse el tipo de acuerdo usado en el pasado en obras de este tipo, que incluían responsabilidades económicas y garantías asumidas por los Estados, para fijar las reglas de juego generales a las cuales deberían atenerse los inversores privados encargados de realizar y operar estas obras, en un contexto de organización y regulación de la industria eléctrica que no es homogéneo en los diferentes países.

En el caso del proyecto nacional sobre el río Paraná, algunos grupos inversores externos han manifestado su interés en analizar las posibilidades de construirlo. Si bien estas gestiones no prosperaron, se consideró que con adecuadas medidas de promoción sería posible concitar el interés de inversores privados en su construcción.

En síntesis, las posibilidades de incrementar la generación hidroeléctrica en el Escenario de Mitigación se basarían, a los efectos de este estudio, en la construcción de las siguientes centrales:
*CH Corpus: 2880 MW y 19000 GWh de generación media anual. Toda la producción estaría destinada al mercado argentino: 50como generación local y 50como importaciones.
*CH Garabí: 750 MW y 3300 GWh de generación media anual. Los valores corresponden al 50destinado al mercado argentino.
*CH Paraná Medio: 3000 MW y 18600 GWh de generación media anual.
*Aprovechamiento Integral del Río Bermejo: 280 MW y 1330 GWh de generación anual.

Apéndice 2:
Propuesta de la “Comision Nacional para la Elaboracion y Propuesta de la Meta de Emision de Gases Efecto Invernadero” (COMEGEI), para proyectos hidroeléctricos en el escenario de mitigación de GEI 2000-2015.

Fuente: Lista del Foro del Buen Ayre, Argentina, junio de 1999.

*PROYECTOS HIDROELECTRICOS 2000-2005
PROVINCIA PROYECTO POTENCIA TOTAL(MW) EMA(GWh/año)
Mendoza Rio Grande Cierre Portezuelo del viento 240 1065
Neuquen Rio Neuquen. El Chuhuido I 852 2600
TOTAL Período 2000-2005 1092 3665

*PROYECTOS HIDROELECTRICOS 2005-2010
PROVINCIA PROYECTO POTENCIA TOTAL(MW) EMA(GWh/año)
Misiones Rio Parana-Corpus (Arg.-Parag.) 2900 19000
Mendoza Rio Grande – Cierre Bardas Blancas 120 530
Mendoza Rio Grande – Cierre La Estrechura 100 440
Mendoza Rio Grande – Cierre Risco Negro 170 730
San Juan Rio San Juan El Tambolar 70 343
Rio Negro Rio Negro – Cierre Allen 170 1101
Rio Negro Rio Negro – Cierre Mainque 174 1150
Rio Negro-Neuquen Rio Limay – Cierre Senillosa. 101 520
Neuquen Rio Neuquen El Chihuido II 300 1233
Chubut Rio Carrenleufu-Cierre Frontera 80 420
Chubut Rio Carrenleufu-Cierre La Elena 100 649
Chubut Rio Hielo 100 327
TOTAL Período 2005-2010 4385 26443

*PROYECTOS HIDROELECTRICOS 2010-2015
PROVINCIA PROYECTO POTENCIA TOTAL(MW) EMA(GWh/año)
Corrientes Rio Uruguay – Garabi (Arg.-Brasil) 1800 6463
Corrientes Rio Parana – Itati-Itacora (Arg.-Parag) 1660 11000
Mendoza Rio Diamante El Baqueano 182 476
Mendoza Rio Tunuyan Los Blancos I 200 800
Mendoza Rio Tunuyan Los Blancos II 60 380
Mendoza Rio Grande – Cierre El Seguro 120 525
Neuquen Rio Limay – Collun Curu 376 1492
Rio Negro Rio Negro – Cierre Villa Regma 172 1053
Rio Negro Rio Negro – Cierre Roca 168 1030
Neuque-Rio Negro Rio Limay – Michihuai 621 2869
Neuquen-Rio Negro Rio Limay – Pantanitos 189 884
Chubut Rio Carrenleufu – Cierre Jaramillo 24 81
Chubut Rio Carrenleufu – Cierre La Caridad 42 257
Chubut Rio Carrenleufu – Cierre Puesto Bustos 115 561
TOTAL Período 2010-2015 5729 20847

Apéndice 3:
Declaración de San José, Costa Rica , sobre Represas y Humedales
Nosotros, representantes de ONGs, comunidades locales y pueblos indigenas, reunidos en ocasión de la COP7 de Ramsar, San Jose, Costa Rica, 10-18 mayo 1999, bajo el lema “Los pueblos y los humedales: un nexo vital”, expresamos:
1. Nuestra profunda preocupacion ante la creciente destruccion de humedales en todo el mundo debido a la construccion de represas y los graves impactos que ocasionan en las comunidades que viven en ellos y utilizan sus recursos, considerando asimismo que muchas veces son afectadas tambien poblaciones mucho mas amplias que dependen del agua dulce, los alimentos, los materiales y los servicios que proveen los humedales. Esta expansion incontrolada de las hidroelectricas responde mas a los intereses de sectores economicamente poderosos de la sociedad, que a las necesidades reales de las grandes mayorias. Estos sectores pretenden continuar con una vision del crecimiento economico, basado en una produccion y un consumo incontrolados e insustentables, sin tomar en cuenta los limites naturales de los ecosistemas y los impactos sociales que dicho vision del mundo provoca.
2. Nuestra adhesion a las “15 Propuestas para Nuestro Planeta”, dadas como resultado de la pre-conferencia denominada “Encuentro Mundial sobre Humedales de ONGs, Comunidades y Pueblos Indigenas” que sesiono del 7 al 9 de este mes en San Jose, Costa Rica, con 110 delegados de 21 paises que representaron a mas de quinientas organizaciones locales, nacionales y coaliciones. Especialmente cuando en el punto 3 de ese documento se reclama una moratoria en la construccion de nuevas represas hidroelectricas, canalizaciones, dragados, rellenamientos e hidrovias que afectan a los humedales y a los pueblos que los habitan. Esto como paso previo a la formulacion de una politica energetica sustentable a ser definida a traves de un proceso participativo y democratico que incluya a las comunidades locales, a los pueblos indigenas y a las organizaciones no gubernamentales.
3. Nuestra adhesion de igual modo a la Declaracion de Curitiba, dada en esa ciudad de Brasil como manifiesto del “1er. Encuentro Internacional de Afectados por Represas”, en marzo de 1997 y que declaro tambien al “14 de Marzo: Dia Mundial de Accion contra las Represas y por los Rios, el Agua y la Vida”. Hacemos nuestras las palabras de esa declaracion cuando afirma que “en todas partes las represas expulsan a la gente de sus hogares, inundan tierras fertiles y bosques, destruyen la pesca y el abastecimiento de agua limpia, provocan la desintegracion cultural y el empobrecimiento de las comunidades locales. En todas partes hay un enorme abismo entre los beneficios economicos y sociales prometidos por los constructores de represas y lo que muestra la realidad una vez terminadas. Las represas pueden hacer las inundaciones mas destructivas. Las represas desalojan a los pequeños campesinos y comerciantes, a los trabajadores rurales, a los pescadores y poblaciones tradicionales. Es imprescindible desarrollar energias alternativas y manejar los recursos del agua de manera participativa y sustentable”.
4. Nuestro rechazo a la idea de que las represas son fuentes de “energia limpia”. Por lo que rechazamos tambien el argumento falaz de algunos gobiernos de que son una alternativa valida para mitigar el cambio climatico global, tal como se vio en la COP4 de la Convencion de Cambio Climatico reunida en noviembre pasado en Buenos Aires.
5. Nuestro compromiso de continuar trabajando en favor de la conservacion delos humedales, su uso racional y en defensa de las comunidades locales ligadas a ellos, asi como para detener los proyectos de nuevas represas, sean estas grandes megaproyectos como las hidroelectricas propuestas sobre el rio Parana y sus humedales fluviales, y la que se proyecta sobre el rio Tong y sus humedales, en Korea, prometiendo control de inundaciones y provision de agua, o racimos de pequenas pero tambien destructivas represas como los 80 proyectos de este tipo propuestos para Costa Rica. Con la firme intencion de conformar un grupo permanente de trabajo sobre humedales y represas, que vincule a las ONGs de los cinco continentes aquí presentes que impulsan campañas contra represas, y para convocar a sumarse a mas organizaciones y comunidades en todo el mundo, firmamos la presente declaracion y nos sumamos a la voluntad de Curitiba y su clamor: “Aguas para la Vida, No para la Muerte!”.
San Jose, Costa Rica, 17 de mayo 1999
Jang Ji-Young, Korean Federation for Environmental Movement, Corea; Jorge Cappato, Fundacion Proteger, Argentina; Melissa Marin, Amigos de la Tierra, Costa Rica; Minoru Kashiwagi, Japan Wetlands Action Network, Japon; Carmen Tomé, Amigos de la Tierra Internacional, España; Hernan Rojas, Red de Apoyo a los Pueblos Indigenas, Noruega; Angela Brady, Australian Wetlands Alliance, Australia.
Declaration of San José, Costa Rica on Dams and Wetlands
We, the representatives of NGOs, local communities and indigenous peoples, gathered in San Jose, Costa Rica for the COP7 of the RAMSAR Convention, from May 10 to May 18, 1999, under the title “People and Wetlands: A Vital Link”, express the following:
1. Our deep concern before the increasing destruction of wetlands around the world from dam construction and the serious impact dams have on the communities that depend on the resources wetlands provide. Dam construction is affecting not only local communities but also larger populations that depend on wetland resources for water, food, diverse materials and services. This uncontrolled expansion of the hydroelectric dams represents the interests of the economically powerful sectors of society but does not respond to the real needs of the grand majority. These powerful sectors reflect the vision of economic growth without limits or restraints based on uncontrolled production and consumption models that do not take into account the natural limits of the ecosystems and the associated social impacts.
2. Our support of the “Fifteen Proposals for Our Planet”, the result of the pre-conference entitled “World Meeting of NGOs, Local Communities and Indigenous Peoples on Wetlands” held on May 7-9, 1999 in San Jose, Costa Rica with the participation of 110 delegates representing 21 countries and more that 500 local, national and international organizations and coalitions. We particularly support Point 3 of the document that demands for a moratorium on the construction of new hydroelectric dams, channelizations, dredging, reclamation and waterways that affect wetlands and the people whose survival depends upon them. This moratorium must be considered as a pre-condition to the formulation of a sustainable energy policy and should be defined through a participatory and democratic process that includes local communities, indigenous peoples and non-governmental organizations.
3. Our support of the Curitiba Declaration developed at the First International Meeting of People Affected by Dams in March 1997 that declares “the 14th of March as the International Day of Action against Dams for Rivers,Water and Life.” We support the document”s affirmation that “in all parts of the world dams are displacing people from their home lands, inundating fertile lands and forests, destroying fisheries and clean water sources, and producing cultural disintegration and the impoverishment of local communities. In all parts of the world there is an enormous gap between the social and economic benefits promised by dam builders and the reality once they are finished … It is necessary to develop alternative energy sources and to manage water resources in a participatory and sustainable way.”
4. Our objection to the idea that dams are sources of “clean energy.” For this reason, we also reject the false argument from some governments that they are the alternative to mitigate global climate change as it was demonstrated at the COP4 of the Convention on Climate Change held in November of last year in Buenos Aires, Argentina.
5. Our commitment to continue working in favor of the conservation and rational use of wetlands in defense of the local communities living from them. Our commitment to stop new dam projects, such as the mega-projects planned for the Parana River and its fluvial wetlands and the dam proposed on the Tong River and its wetlands in Korea that promise flood control and clean water, or the clusters of small but destructive dams as the 80 proposed in Costa Rica.
We express our strong intent to form a permanent working group on wetlands and dams that unites the NGOs of the five continents that carry out campaigns against dams and are represented here. We invite organizations and communities from all over the world to join this declaration which in the spirit of Curitiba says “Waters for Life, Not for Death!”
San Jose, Costa Rica, May 17, 1999
Jang Ji-Young, Korean Federation for Environmental Movement, Korea; Jorge Cappato, Fundacion Proteger, Argentina; Melissa Marin, Amigos de la Tierra, Costa Rica; Minoru Kashiwagi, Japan Wetlands Action Network, Japan; Carmen Tome, Amigos de la Tierra Internacional, Spain; Hernan Rojas, Red de Apoyo a los Pueblos Indigenas, Norweig; Angela Brady, Australian Wetlands Alliance, Australia.

Jorge Cappato
Fundación PROTEGER

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