Comité científico internacional realiza estudios para la explotación del litio

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Aún no se firmaron convenios

• El Gobierno recalca que para esa etapa de inicio no necesita socios inversores, pero abre la posibilidad para la industrialización.

Un comité científico internacional, que conformó el Gobierno, realiza estudios y análisis del carbonato de litio para determinar los grados más efectivos de su explotación y el tratamiento que se debe implementar con el fin de obtener la mejora calidad para su exportación y posterior industrialización.

Esos estudios se los realiza en el exterior en instituciones científicas, informó a EL DIARIO el director Nacional de Minería y Metalurgia, Freddy Beltrán.

En mayo pasado, el presidente de la República, Evo Morales, inauguró en el cerro Llipi cerca de la población de Río Grande, en la provincia Nor Lípez del departamento de Potosí, la construcción de una planta piloto para el tratamiento de la salmuera cerca al Salar de Uyuni con una inversión de 5.7 millones de dólares.

Ese inmenso mar de sal es una de las reservas de litio más grande que existe en la tierra. El no metálico es considerado un energético del futuro y ya es apetecido por las grandes industrias en el mundo.

Las reservas demostradas superan los nueve millones de toneladas métricas, sin embargo, las últimas investigaciones realizadas demuestran que esta cifra puede ser diez veces más, considerando las demás capas del Salar de Uyuni.

La Dirección de Recursos Evaporíticos de Bolivia, dependiente de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), conformó ese comité científico internacional de apoyo al proyecto en el que también se suscribieron convenios con universidades.

“Estamos enviando salmueras a institutos fuera del país con el objetivo de que hagan determinadas gestiones de investigación para determinar aspectos técnicos para la industrialización del carbonato de litio”, indicó la autoridad.

Son muchos los aspectos técnicos que se deben especificar, por ejemplo la temperatura de precipitación del compuesto, el nivel de evaporación para obtener el insumo, determinar los reactivos que se deben emplear en el proceso de industrialización y otros tantos aspectos.

Todo ese trabajo se debe cumplir antes de que la planta piloto inicie su trabajo para que ese proceso sea el que se aplique en la misma cuando inicie su funcionamiento dentro de un año.

“Tenemos un comité científico internacional y todas las empresas que quieran contribuir a este proyecto tienen las puertas abiertas”, afirmó Beltrán al hablar específicamente del proyecto de la planta piloto y este plan de investigación.

Según el proyecto y la instrucción del Primer Mandatario, esta planta piloto tiene que estar en funcionamiento en enero del 2010, pero eso no quiere decir que la producción va a ser a gran escala ni que inmediatamente se va iniciar su exportación.

“Va ha producir muy poco. La planta piloto lo que va hacer en realidad es experimentar en una escala intermedia lo que va ha ser el proyecto grande que es la planta industrial”.

Los resultados de las pruebas de laboratorio, que se realiza, se la va ha ejecutar en esta Planta Piloto y una vez que obtengan resultados en la misma se va ha diseñar la planta industrial. Este trabajo se espera iniciar el 2012 aproximadamente.

Para la instalación de la planta industrial y la explotación e industrialización del carbonato de litio se prevé suscribir convenios con empresas internacionales las mismas que de forma antelada ya han manifestado su abierto interés por ser parte de este megaproyecto.

Entre las primeras interesadas están dos empresas japonesas: Sumitomo y Mitsubishi y una francesa: Bolloré. Éstas serían las firmas con las que se tienen más avances por las “propuestas concretas” con el serio interés en participar en la etapa de explotación e industrialización. Beltrán recalcó que no son las únicas.

Es así, que el Gobierno no está interesado en firmar acuerdos con empresas para la instalación de la planta piloto ya que el proyecto está en plena ejecución mediante la Dirección de Recursos Evaporíticos de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), que es la encargada de ejecutar este plan.

Incluso -asegura Beltrán- que no sería necesaria la participación de ninguna empresa para la construcción de la planta industrial puesto que el Gobierno tiene la capacidad de invertir en su construcción. “Nos interesa que nos hagan propuestas en función de la industrialización”.

Un recurso valioso

– El litio se encuentra en rocas y en el agua del mar. Pero casi todas las reservas que son comercialmente explotables se encuentran en las aguas saladas bajo las minas de sal por evaporación.

– Las mayores reservas del mundo se encuentran en Bolivia en el Salar de Uyuni, en la remota planicie andina del sur.

– La población de la zona teme que la riqueza no se quede en el país.

Pero Bolivia no es un país conocido particularmente por su amigable apertura hacia la inversión extranjera.

– “No repetiremos la experiencia histórica del siglo XV: la exportación de materias primas para la industrialización de occidente que nos ha dejado pobres”, señalan autoridades bolivianas.

Ambiciones modestas

– Oro, plata, estaño, petróleo y gas han sido extraídos y exportados desde aquí, mientras el país permanece entre los más pobres de la región.

– Para los simpatizantes del presidente Morales esa es una razón suficiente para no permitir a las compañías extranjeras extraer el metal.

– A lo largo de la altiplanicie los mineros que trabajan por cuenta propia rompen la superficie del salar para venderla a camiones que pasan por allí por muy pocos dólares.

Bolivia en la ruta de autos eléctricos

En el Sudeste de Bolivia, yace más de la mitad de las reservas mundiales de un mineral no metálico que podría reducir radicalmente la dependencia de los cada vez más limitados combustibles fósiles.

Las reservas bolivianas de litio podrían traer bienestar al país.

El litio trae consigo una gran promesa: puede impulsar los automóviles eléctricos -o híbridos- del futuro, pero como ocurre con los actuales combustibles, también es un recurso finito, reflexiona Damian Kahya, periodista de BBC Mundo.

El carbonato de litio es utilizado hoy en día en las baterías de las computadoras personales y los teléfonos móviles por su capacidad de almacenar más energía en una superficie más pequeña y liviana que la de otras alternativas.

Y a medida que la industria automotriz se apresura a producir nuevos carros eléctricos y que consumen poco combustible, también está centrando su atención en las baterías de litio como primera opción para aumentar la potencia de sus nuevos modelos.

General Motors tiene una en su modelo híbrido Volt, Toyota está probando otra en su próxima generación de carros híbridos Prius.

Mercedes está experimentando con una versión eléctrica de su Smart, mientras que BMW está haciendo lo mismo con el Mini.

Y Nissan-Renault, Mitsubishi y VW están corriendo a comprar o producir suficientes baterías como para alimentar a sus futuros modelos.

Los mejores ejemplares de vehículos eléctricos puros pueden alcanzar más de 150 kilómetros por carga.

Mitsubishi, que planea sacar a la venta pronto su propio carro eléctrico, estima que la demanda de litio sobrepasará a la oferta en menos de una década, a menos que se encuentren nuevas fuentes de abastecimiento.

“La demanda de litio no se duplicará sino que se multiplicará por cinco”, asegura Eichi Maeyama, el jefe de Mitsubishi en La Paz.

“Necesitaremos más fuentes de litio y el 50% de las reservas mundiales de litio están en Bolivia, en el Salar de Uyuni”, añadió, destacando que si no hay una mayor producción, el precio del mineral aumentará hasta alcanzar cuotas prohibitivas.

INTENTOS POR EXPLOTAR

Pese a la pobreza en la zona los intentos en los años 80 y 90 para permitir la extracción de litio enfrentaron la resistencia de la comunidad.

En ese entonces la población aseguraba que el dinero iba ir a otro lado.

Francisco Quisbert, activista local del partido del presidente Morales, fue parte de esa resistencia.

Ahora trabaja con el presidente para sacar adelante un nuevo plan para crear una planta piloto estatal en la altiplanicie.

“No queremos presencia internacional”, señala.

“Este plan ha creado esperanza en la región. Antes nuestros abuelos vivían de la sal. Llegaron de los valles en caravanas de llamas, pero el mercado los obligó a irse”.

PLANTA PILOTO

En un comienzo la planta piloto producirá no más de 1,2 kilotones al año.

Si una planta industrial es construida luego podría incrementarse a unos 30 kilotones para el 2012, eso es un poco menos de un tercio de la actual producción.

Sin embargo la mayoría del litio producido va a pequeñas baterías para electrodomésticos.

Las baterías de autos son más grandes y la empresa Mitsubishi estima que el mundo necesitará 500 kilotones al año sólo para satisfacer un nicho del mercado. Si los autos eléctricos se convierten en una norma, podría necesitarse mucho más.

Mitsubishi predice que habrá un déficit del mineral para el 2015.

Los analistas sospechan que el gobierno de Bolivia puede producir ese monto.

“Los gobiernos en Sudamérica han tenido una historia muy exitosa en la minería”, explica Charles Kernot, analista del sector de la empresa Evolution Securities.

Pero la pregunta es ¿qué tan rápido?

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