Dolor asiático

http://beta.americaeconomia.com/revista/160995-Dolor-asi%C3%A1tico.NotaRevista.note.aspx
28-10-2008Especial

La desaceleración económica en Asia resultará inevitablemente en menor crecimiento en América Latina, pero también abre la puerta a nuevas oportunidades de cooperación.
por Eduardo Thomson

Agustín Curisaca se toma una breve pausa antes de contestar la pregunta. “No, no hay un barrio chino ni nada por el estilo. En general, los chinos no tienen muy buena fama acá”, señala el funcionario de la Municipalidad de Marcona, una ciudad desértica peruana de menos de 15.000 habitantes, ubicada en el costero departamento de Ica. Ese hecho no es menor, en especial si se considera que gran parte de la economía de la ciudad depende de una sola empresa china.

En 1992, cuando se privatizó y vendió la empresa Hierro Perú, que opera la mina de Marcona, la mayor productora de hierro del país, “los sindicatos veían con buenos ojos la venta a una empresa como Shougang Corporation, proveniente de la República Popular China”, explica el economista peruano Carlos Aquino, profesor de la Universidad San Marcos en Lima y especialista en economía asiática. Pero desde entonces “casi cada año Shougang Hierro Perú tiene una o más huelgas generales. La cultura laboral confuciana de China, de largas horas y fidelidad a la empresa, colisionó de frente con la latinoamericana, más… relajada, por describirla de alguna forma”, explica Aquino.

Shougang también enfrenta otras acusaciones, además de laborales. “La empresa contamina, y controla los servicios de electricidad y agua en la ciudad y eso es algo que no puede seguir”, alega Curisaca. A tal nivel llega la animosidad que este año una regidora municipal fue encarcelada por participar en un intento de incendio de las oficinas de Shougang. El mismísimo alcalde de la ciudad también está acusado de haber estado involucrado en los hechos.

Marcona debería ser un caso de estudio obligado en efectos de las barreras culturales para las empresas asiáticas que buscan invertir en proyectos mineros o energéticos en América Latina, dos sectores en los que han mostrado particular interés para así asegurarse fuentes de abastecimiento de materias primas. “Estas barreras pesan. Hace años dirigentes chinos anunciaron millonarias inversiones directas en Perú y otros países, pero si uno mira las cifras oficiales no se han plasmado mucho”, comenta Aquino, de la Universidad San Marcos.

A las barreras culturales naturales que cualquier inversión asiática en la región debe sortear, como el idioma, distancia y costumbres, se suma el actual escenario macroeconómico global de desaceleración y recesión, que afectará las tasas de crecimiento de todos los países asiáticos, incluida China. Por defecto, el menor crecimiento en la región oriental redundará en menor crecimiento en América Latina.

Pero a medida que el eje económico mundial siga mudando hacia el este, en particular a China, Latinoamérica deberá hacer todo lo posible para estrechar aún más los lazos con esta región, resolver estas barreras culturales y atraer más capitales. “Ya tenemos una fuerte relación comercial, que usualmente es la primera en formarse. Ahora se debe hacer más para atraer la inversión extranjera directa y estrechar los vínculos financieros”, explica Paul Liu, presidente de la Cámara Brasil-China de Desarrollo Económico.

El comercio entre ambas regiones sigue fuerte. En 2007 llegó a los US$ 267.000 millones, un alza del 24% frente a 2006, según datos de la organización USAID. Otra cifra que grafica la creciente dependencia con China es el aumento del 151% que han experimentado las exportaciones latinoamericanas a ese país entre diciembre de 2006 y julio de este año, gracias a los mayores valores de los commodities, pero también a mayores volúmenes, según el servicio de aduanas de China. México, por ejemplo, elevó sus exportaciones a China un 380% en el mismo período (superó la barrera de los US$ 1.000 millones en ventas mensuales en agosto de 2007), incorporándose al trío de líderes exportadores a ese país, junto con Brasil y Chile (y recientemente superando a Chile algunos meses). Y el dragón asiático no es el único que crece: Singapur elevó su comercio total con la región un 13% de 2006 a 2007, con Panamá a la cabeza, seguido por Brasil y México. En el caso de Japón, en tanto, las exportaciones de América Latina a ese país crecieron un 20% de 2006 a 2007 a unos US$ 22.300 millones, según cifras de Jetro, la entidad promotora de comercio exterior japonesa. Chile se mantuvo a la delantera en las exportaciones a ese país, pero la mayor alza interanual la experimentó Perú, con un aumento del 70% en sus exportaciones a unos US$ 2.240 millones. Los 12 tratados de libre comercio firmados a la fecha entre países asiáticos y latinoamericanos han sido vitales para llegar a estas cifras.

Sin embargo, también existe el consenso de que el comercio con Asia será una de las primeras partes en sentir una desaceleración por los efectos de la crisis. “Hay que recordar que el 8% del producto interno bruto de China depende de sus exportaciones a Estados Unidos”, comenta Manfred Wilhelmy, director gerente de la Fundación Chilena del Pacífico, entidad que fomenta las relaciones empresariales entre Chile y la cuenca del Asia Pacífico. “No hay forma de que no sienta el golpe por la recesión en ese país”.

Prueba de ello es el contagio por el reciente pánico en los mercados. A pesar de que Asia cuenta con más de US$ 3 billones (millones de millones) en reservas externas, bancos bien capitalizados, altas tasas de ahorro y poca exposición a deuda subprime, todo eso sirvió de poco entre el 6 y el 10 de octubre, cuando los mercados desarrollados se desplomaron. Esa semana el índice S&P 500 de Estados Unidos cayó un 19%, cifra que palidece frente a la baja del 26,4% en la bolsa de Tokio. En tanto, Hong Kong cayó un 18,2%, Shanghai un 16% y la de Mumbai, un 17%. Además, hay medios que dicen que Singapur estaría ya en recesión y Japón, a las puertas de una.

Para Arthur Kroeber, director gerente de la consultora china Dragonomics en Beijing, la expansión económica de China seguirá fuerte, con un crecimiento del 9,5% en 2008 y entre 8% y 8,5% en 2009, aunque las economías de otros países asiáticos seguramente se desacelerarán más, ya que dependen en mayor medida del comercio con los países desarrollados. “Los productores de materias primas tienen que prepararse para un fuerte ajuste”, explica Kroeber. “En los últimos cinco años China ha estado funcionando con un ‘doble motor’ de crecimiento: el crecimiento del PIB y una mayor intensidad en el uso de materias primas. Ahora estamos viendo una doble desaceleración, el PIB y de la intensidad en el uso de materias primas, lo cual significa que la demanda por commodities de China, aunque se ve sólida a mediano plazo, podría sufrir un frenazo aún más drástico que el que conlleva sólo la baja en el crecimiento del PIB”.

Y las proyecciones de crecimiento económico en América Latina, por consiguiente, apuntan para abajo. El Banco Mundial rebajó su proyección de crecimiento para la región para 2009 a entre un 2,5% y un 3,5%. Su anterior proyección estaba entre el 4,2% y el 4,6%. Ahora, la entidad también espera que varios países se le acerquen con solicitudes de dinero para capear la crisis.

El sueño oriental

Ya que 2009 no pinta nada de bien, algunas empresas están considerando formas para abrir nuevos mercados. Por ejemplo, el mexicano Simón Levy cree que a los chinos les gustará la comida mexicana. Con tan sólo 29 años de edad y cinco de ellos viajando constantemente a Asia por su puesto de director gerente de la firma consultora LatinAsia, fundada por él, una de sus más recientes apuestas ha sido participar como socio y asesor en la apertura de hasta ahora tres restaurantes de la cadena mexicana El Fogoncito en China. “No ha sido una tarea fácil, pero los paladares chinos se están haciendo más refinados y están exigiendo nuevos sabores”, comenta.

LatinAsia es una de varias empresas recientemente formadas que se han dado cuenta de que el futuro del consumo está no en las sobreendeudadas familias estadounidenses o europeas, sino en una creciente clase media y alta china, ávida de nuevos sabores y experiencias… y con muchos ahorros. De hecho, los economistas esperan que sea la demanda interna y los proyectos fiscales los que permitan a China capear los efectos que conllevarán la baja en las exportaciones.

Ya no se trata de sólo venderle materias primas. Algunas empresas latinoamericanas, tímidamente en un comienzo, pero se espera que crecientemente, se están aventurando al mercado asiático con productos de consumo. Esto lo comprueba el colombiano Mario Escobar, vicepresidente de finanzas de la división comercial de Global Business Alliance, una firma que nació en Bogotá y que busca “ir de la mano” de aquellas empresas colombianas y de otros países que quieren hacer negocios en China. “Todo el comercio colombiano siempre ha girado en torno a lo que pasa con Estados Unidos, pero con la crisis y el retraso en la firma del tratado de libre comercio, los colombianos tenemos que estudiar nuevos mercados, y el crecimiento está en Asia”, señala. Uno de los planes es ofrecer productos con algún valor agregado como el chocolate y el café de calidad, pero tienen mucho camino por delante “porque no es fácil competir con el té”, señala.

Por ahora el interés de estas empresas latinoamericanas está concentrado en China, comenta Levy, de LatinAsia. Otros grupos que han apostado a Asia pero no comenzaron por China están reevaluando sus planes de expansión. Por ejemplo, el grupo peruano Ajegroup, creador de la bebida Big Cola y que hace dos años lanzó operaciones en Tailandia, ha puesto freno por ahora a su costumbre de inaugurar dos nuevos mercados por año, confirma Alfredo Paredes, director de asuntos corporativos del grupo. “La empresa completó una reestructuración exitosa de su deuda y ahora estamos en una etapa de pausa, de cautela”, comenta.

Para otras empresas latinoamericanas que venden productos de valor agregado en Asia, como las viñas chilenas, la crisis, aunque sigue siendo una fuente de constante preocupación, abre algunas ventanas de oportunidad, como explica Luis Enrique Ruiz, director de exportaciones de la viña chilena Bisquertt: “Un menor nivel de consumo en Asia forzaría a algunos consumidores a considerar vinos un poco más baratos que los premium franceses o italianos y ahí puede entrar con fuerza el vino chileno, que es reconocido por ser de calidad y menor precio que los europeos”, comenta.

“El consumidor asiático adinerado quiere gastar dinero en buenos vinos. No tiene ningún problema en ostentar sus niveles de ingreso y no titubea al gastar US$ 100 o más en una buena botella francesa”, explica Ruiz. “Ahora, con la crisis, quizás ya no gaste US$ 100, pero podrá gastar US$ 50, y ahí estaremos nosotros”.

Banzai financiero

Puede ser que Japón esté al borde de una recesión, pero sus bancos, cuales luchadores de sumo, están más fuertes que nunca. Hace poco menos de una década, cuando los bancos norteamericanos comenzaban a sobrecargar sus balances con activos tóxicos, los japoneses atravesaban una drástica limpieza de sus créditos incobrables. Esa limpieza permitió que poco después de que se supiera de la quiebra de Lehman Brothers, el banco japonés Nomura comprara sus operaciones en Japón, Europa y Medio Oriente, y que el Mitsubishi UFJ comprara el 20% de Morgan Stanley. Por su parte, los chinos también atravesaron un proceso de limpieza de sus bancos hace pocos años.

Aunque no se ha visto aún que los bancos asiáticos compren operaciones en América Latina de algún banco en quiebra de Estados Unidos, hay señales inequívocas de que la relación financiera entre ambas regiones se fortalecerá. A modo de ejemplo, llama la atención que la Corporación Interamericana de Inversiones recientemente obtuviera un crédito ninja, o sea, un crédito sindicado liderado por bancos japoneses, de US$ 70 millones. Éstos se diferencian de los bonos samurái, que son emitidos directamente en el mercado de capitales japonés y los banqueros nipones esperan que esta tendencia continúe, con empresas y bancos principalmente de México y de Brasil accediendo a los mercados asiáticos para obtener financiamiento.

Donde también están activas las entidades financieras japonesas es en los proyectos de infraestructura. Entidades de ese país participaron en un crédito de US$ 400 millones que el Banco Interamericano de Desarrollo recientemente autorizó para el proyecto de expansión del Canal de Panamá. “Varios grupos asiáticos, principalmente de Japón, participaron en el proyecto el cual, a pesar de la volatilidad en los mercados mundiales, pudo cerrarse en buenos términos, con vencimientos a largo plazo y con grado de inversión”, explica Hans Schulz, gerente de la división de financiamiento estructurado y corporativo del BID.

De hecho, la cooperación en el financiamiento de proyectos de infraestructura es una de las principales áreas en que Asia y América Latina podrán estrechar lazos. En una conferencia en septiembre organizada por IE Singapore, una entidad que fomenta los lazos económicos externos de esa ciudad-estado, fueron presentados a inversionistas asiáticos 20 proyectos de infraestructura latinoamericanos que están listos para recibir inversiones, como puertos, servicios de alcantarillado, transporte y energía.

Por su parte, los bancos chinos tampoco quieren perderse la fiesta, y como su mercado de capitales está mucho menos desarrollado que el japonés, la opción para ellos está en ir a aquellos mercados donde las empresas chinas ya tienen operaciones extractivas de materias primas, como Brasil y Perú, en busca de oportunidades.

“De hecho, el estatal Bank of China está trabajando en abrir una oficina en São Paulo antes de fin de año”, dice Paul Liu, de la Cámara Brasil-China de Desarrollo Económico.

Por su parte, Francisco Tong, abogado del estudio Rodrigo, Elías y Medrano, en Lima, confirma que bancos chinos están estudiando la plaza peruana, aunque no pudo dar nombres o más detalles por acuerdos de confidencialidad.

Estas entidades extranjeras se suman a los fondos de inversión soberanos como China Investment Corporation (CIC) o Temasek de Singapur. Cabe destacar que la primera oficina que Temasek abrió fuera de Asia fue en Ciudad de México, una clara apuesta a que los lazos entre ambas regiones seguirán estrechándose.

Está claro entonces que, para enfrentar el actual escenario de recesión en el mundo desarrollado, las empresas latinoamericanas deberán intensificar la práctica del idioma mandarín o el cantonés o el japonés. O pueden hacer como la firma de abogados brasileña Noronha Advogados, que convenció al chino Jun Zhang de mudarse con camas y petacas a São Paulo, para asesorarles en todos los tratos con empresas chinas. El choque cultural para él hasta ahora no ha sido demasiado, aunque reconoce que los brasileños “se toman algo más de tiempo para negociar”.

O tendrán que incorporar algunos trucos para los constantes viajes a Asia, como los de Luis Enrique Ruiz, de Viña Bisquertt, quien viaja tres o cuatro veces al año: “En el primer avión trato de no dormir, y para el segundo tengo unas gotas homeopáticas que me dejan literalmente fuera de combate”, explica. “Y en cuanto llego al hotel visito inmediatamente el gimnasio. Es una rutina que tengo que hacer obligatoriamente para soportar el jet lag. Si no, no funciono”.

Con Carlos Palacios, en Santiago.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: