Tres puertos de salida ilegal al Perú

http://www.eldeber.com.bo/2008/2008-11-16/vernotaeconomia.php?id=081115221804

Contrabando. Puerto Acosta, Puerto Camacho y Desaguadero son los más usados para internar combustibles al vecino país. Las ‘mulas’ camuflan el transporte de garrafas con ají

Operativos. El pasado viernes se reforzó el control en el camino a los Yungas. Los campesinos reaccionan molestos

Marco Chuquimia y Juán Mejía

Puerto Acosta, Puerto Camacho y Desaguadero son otros de los puntos fronterizos más trajinados por los contrabandistas de hidrocarburos bolivianos hacia tierras peruanas. Desaguadero es la región más frecuentada porque se producen dos ferias semanales: martes y viernes.

EL DEBER logró conversar con dos vecinos de Desaguadero, quienes explicaron la forma como se genera el comercio de GLP y diésel, principalmente. Moisés y Samuel (nombres ficticios) se dedican a comercializar ají peruano, pero el transporte de las bolsas de seis arrobas del condimento sirve para ‘camuflar’ el transporte de garrafas y galones de 20 litros de diésel entre los dos pueblos fronterizos.

Como ellos, decenas de campesinos saltan los controles de la frontera, aunque aseguran que los policías de los dos países saben de esta actividad, pero mantienen un silencio cómplice.

Desde la 1:00 de la madrugada empiezan a cruzar. Las horas más febriles son entre las 3:00 y 5:00, cuando los comerciantes del lugar empiezan a transitar por el puente internacional y por el estrecho río Desaguadero. El cruce tiene un costo de 0,50 soles que es equivalente a Bs 1,25.

Ellos se denominan ‘mulas’, y sus enormes carros albergan hasta tres bolsas de seis arrobas cada una de condimento peruano; a la vuelta pueden cargar hasta diez garrafas de gas o diez galones de diésel. Cada galón tiene 20 litros.

En el lado peruano les espera otra persona que se encarga de introducir a una casa donde hay tanques de diésel que son llenados con paciencia.

Los galones vacíos son devueltos al lado boliviano por niños o jovenzuelos que los cargan en las barcazas que están en las orillas, el cruce tiene un costo de dos bolivianos.

Como ellos afirman, hay varios grupos; los ‘mulas’ deben ser conocidos, pues nadie los guía, ellos saben dónde deben recoger los hidrocarburos y dónde deben depositarlos. El cobro es por galón y por garrafa y cada comerciante tiene su propia tarifa que oscila entre dos a tres soles.

Los comerciantes bolivianos llevan desde La Paz textiles pantalones, chamarras, mochilas o prendas
de lana- y traen de ese pueblo plásticos y condimentos como ají, ajo, aceitunas incluso carne de res porque cada kilo cuesta 20 bolivianos, lo que en la ciudad de La Paz pueden vender hasta en Bs 28 ó 30.

En Oruro descubrieron que algunas estaciones de servicio prefieren vender carburantes en turriles y en camiones de alto tonelaje, dejando sin este energético al transporte del servicio público, además se revela que existe contrabando hormiga de diésel y gasolina en los puestos fronterizos de Tambo Quemado y Desaguadero, pero no sólo eso, sino que también se incautan de garrafas con gas de las flotas.

En Tambo Quemado es por donde sale la mayor cantidad de vehículos con destino hacia Arica e Iquique con mercadería de exportación y carburantes de contrabando.

Cabe recordar que el control del puesto aduanero de Desaguadero es efectuado por la Aduana de La Paz, y el de Tambo Quemado, Pisiga, Apacheta, Hito Cajones y Avaroa por el COA de Oruro.

Instruyen control en Oruro

El jefe de Zona de YPFB Oruro, Gilmar Cruz, aseguró que el control de la comercialización de carburantes será más rigurosa en el departamento con la presencia de una funcionaria de la Superintendencia de Hidrocarburos, amparado en el Decreto Supremo 29752 y 29753. “Prácticamente se tiene el control absoluto de la comercialización en el 100% de las estaciones de servicio, tanto urbanos como provinciales para cubrir la demanda interna, lo que significa que no es transportado por la vía del contrabando”, puntualizó.

En el departamento de Oruro funcionan alrededor de 25 estaciones de servicio a las cuales se suman la Administradora Boliviana de Carreteras y la empresa Ferroviaria Andina, que tienen dotación de diésel, GLP, gasolina y kerosén. Reciben una entrega diaria de 280 mil litros de diésel, 150 mil litros de gasolina, 1.000 litros de kerosén y 89 mil kilos de gas licuado (8.900 garrafas).

Por las actividades de fin de año y el Carnaval de Oruro que ya inició actividades con el primer convite, la comercialización de carburantes es intensa, por lo que la distrital YPFB Oruro ya hizo los requerimientos de incremento a fin de tener un colchón de seguridad que garantice la dotación de hidrocarburos en la región, para trabajar con volúmenes que cubran toda la demanda.

Proformas y Recon, serios problemas

Los problemas entre Aduana e YPFB son evidentes. La primera no puede controlar el paso de garrafas y camiones cisterna porque los que transportan los hidrocarburos cuentan con ‘proformas’ que son documentos que emite la estatal petrolera y otra autorización de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) para facilitar el paso de los productos hacia zonas fronterizas.

En YPFB explicaron que se puede transportar hasta 20 litros libremente, pero luego cualquier persona debe contar con un permiso. Las empresas de transporte cuentan con autorizaciones especiales que son emitidas por la Dirección de Comercialización de Líquidos. En la Aduana explicaron que es imposible saber si la ‘proforma’ del camión que cruza con garrafas es falsa o auténtica pues cuenta con los sellos que emite YPFB.

Según sus datos, existen 12 surtidores a lo largo de la carretera que une El Alto de La Paz y Desaguadero, y otros 10 hasta Puerto Acosta.

El único control militar que existe entre Desaguadero y La Paz es en Guaqui, a 92 kilómetros de la hoyada, pero los encargados son conscriptos que prestan su servicio militar obligatorio en el Regimiento Lanza V de Caballería y el control es mínimo, afirman los comerciantes.

A los funcionarios aduaneros les llama la atención que en el pueblo de Suches, frontera con Perú donde existen menos de mil habitantes, cada mes se destinan 47 mil litros de diésel con permisos otorgados desde la Dirección de Comercialización de Líquidos de YPFB.

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