Urgente revisión de la política de hidrocarburos

http://www.jornadanet.com/Opinion/n.php?a=803

Guido Pizarroso Durán
viernes 21, noviembre 2008

El principal motor que mueve la economía nacional, ha sido seriamente dañado por una serie de contingencias, la mayoría previsibles, pero que no se las encaró oportunamente. Se trata del sector de los hidrocarburos sobre el que el país depositó su esperanza, porque se constituyó en el principal factor de impulso nacional, que hizo posible acabar con el endémico déficit fiscal, y permitió acumular más de siete mil millones de dólares de reservas monetarias, fundamentalmente, gracias a las exportaciones de gas natural.

Hasta hace poco tiempo atrás, diversos proyectos dirigidos a ampliar las exportaciones e industrializar el gas para conseguir valor agregado, pugnaban con optimismo con otros proyectos de países vecinos que miraban con interés a Bolivia, como fuente de solución a los problemas energéticos de la región. Hoy esos intereses se han diluido y volcaron sus ojos hacia otras fuentes, especialmente al gas licuado proveniente de ultramar, aunque los costos sean mayores, pero que ofrezcan garantía de cumplimiento, seguridad y certeza, aspectos que no encontraron en Bolivia.

Efectivamente, Argentina esta adquiriendo gas de Brasil y de ultramar, Chile hace lo propio y Brasil ha volcado su esfuerzo a inversiones en el océano donde encontró la fuente que le permitirá cubrir sus expectativas energéticas, que se pusieron en riesgo con la mala relación de Petrobras con los gobernantes bolivianos, lo que derivó en la anulación de todo propósito de inversión, que no sea simplemente para seguir sacando el gas necesario comprometido para Brasil. De esta manera, Bolivia ya no pudo cumplir ni los contratos que el propio gobierno firmó para ampliar la provisión de gas a Cuyaba y menos para honrar los compromisos de entregar a Argentina 27,7 millones de metros cúbicos día de gas (Mm3/d) comprometidos en el contrato.

El estancamiento de la producción y el decaimiento de algunos campos, sumados a la ausencia de inversiones está generando la imposibilidad de cumplir inclusive con el mercado interno, y en este momento la industria nacional carece del suficiente suministro.

Los esfuerzos del gobierno por interesar a las petroleras a invertir en el país han sido infructuosos, razón por la cual se apeló a YPFB, para que sea la encargada de efectuar inversiones directas. Sin embargo ese criterio, sin duda respaldado por la mayoría de los bolivianos, encuentra dudas sobre su efectividad debido a la incertidumbre que rodea a la empresa petrolera estatal. En la actual administración se han cambiado cinco Presidentes interinos, que lo único que han hecho es sembrar desconfianza. Ahora el gobierno ha decido destinar mil millones de dólares para YPFB, apelando a las reservas del Banco Central de Bolivia, hecho que preocupa porque, primero, existe una natural suspicacia sobre el manejo de la petrolera estatal, que no ha sido confiada a profesionales idóneos que puedan enfrentar la situación con propiedad. La politización no es el mejor camino para la eficiencia, y lamentablemente la estatal petrolera ha dado muestras de muchas deficiencias. Es necesario que el gobierno medite sobre su política de hidrocarburos, antes de que sea demasiado tarde.

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