La anunciada refundación de YPFB

http://www.eldiario.net/noticias/2009/2009_01/nt090107/1_02opn.php

Jorge Vergara Ascarrunz

Con la expectativa que genera todo proceso de cambio, entiéndase la nacionalización de los hidrocarburos (1ro. de mayo de 2006) como la tan anunciada refundación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la emblemática estatal petrolera creada un 21 de diciembre de 1936 por Dionisio Foianini.

Ya que la ley de refundación dará vida a YPFB como una empresa autónoma que detenta, en nombre del estado, la propiedad de los hidrocarburos. Iniciará operaciones una vez que el Poder Ejecutivo promulgue la ley de su creación.

Es que la industria petrolera de hoy, sustentada en la dinámica de un mundo globalizado, requiere de técnicos calificados por su formación y experiencia, sin distinción de raza, nacionalidad o sexo. En otras palabras, independientemente de que apellide Smith o Quenta, o que hubiera nacido en Puerto Suárez, Charaña o Moscú. Esos técnicos a los que hacemos mención, son recursos humanos que deben ser remunerados tal como lo exige un mercado que, como el petrolero, es altamente competitivo y rentable.

Una empresa petrolera, estatal o privada, no puede estar en manos de improvisados, en todos sus niveles, por supuesto. Esta, lamentablemente, es la tónica del YPFB de hoy. Que hay excepciones, por supuesto, pero no se las ve.

Contratos memorándums de entendimiento y otros que anuncian inversiones que dejan boquiabiertos a los propios jeques árabes, saltan del papel del anuncio a la gaveta del olvido. Proyectos faraónicos, anunciados por empresas que buscan notoriedad en las bolsas, encuentran el más adecuado trampolín en la ingenuidad de los llamados ejecutivos de YPFB.

Escasez de combustibles en el mercado, baja producción, incremento del contrabando, mayor subvención al diesel y al GLP, por ejemplo, son una muestra palpable de que la situación no es buena. Lo más grave de todo es que tenderá a agravarse, fundamentalmente por la falta de inversión en exploración y producción, como producto de la incertidumbre que proyecta el país.

La corrupción en YPFB públicamente admitida por el propio Presidente de la República, es otra bomba de tiempo con tentáculos que alcanzan a los niveles más altos de la estatal petrolera. La formación de clanes familiares que hoy comienzan a disfrutar de acuerdos por debajo de la mesa, promete sacar a la luz pública nuevos escándalos.

Esperemos que no salte el “puchichi” porque los embarrados serán muchos, y si el Gobierno aplica la prometida zafra a la corrupción, también serán muchos los castigados. Esperemos que se extirpe a tiempo este tumor que tanto daño le hizo a YPFB fundado en 1936, aquel que lo llevó a convertirse en botín de sindicalistas y oportunistas.

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