“Empezarán a especular contra el tipo de cambio”

http://www.la-razon.com/versiones/20090111_006604/nota_268_744140.htm

JUAN ANTONIO MORALES, ex presidente del Banco Central, adelanta que al país no le quedará otra opción que ajustar su tipo de cambio.

Abdel Padilla

Al ex presidente del Banco Central de Bolivia (BCB) Juan Antonio Morales le queda claro que tarde o temprano —por presiones internas o externas— el país tendrá que ajustar su tipo de cambio apreciando la moneda, como lo hace el resto de sus vecinos. Un proceso cuyo retraso puede traer serias consecuencias.

¿Cómo evalúa la actual política cambiaria nacional, considerando que otros países han optado por depreciar sus monedas ante la crisis global?
Para comenzar, la crisis internacional será más profunda y más larga de lo que en un inicio se pensaba. Por lo tanto, el país tiene que prepararse para ello; sería irresponsable no tomar las medidas adecuadas. Entre ellas está ciertamente el tipo de cambio. Si los países vecinos deprecian sus monedas, como por otro lado ya lo han estado haciendo, a Bolivia no le quedará otra opción que ajustar su tipo de cambio.

¿Se refiere a que debe descongelarse el tipo de cambio?
El haber congelado el tipo de cambio tiene un horizonte muy corto. A la postre, por un lado, podría acentuar internamente el efecto de la recesión internacional y, por otro, crear expectativas en la población sobre una maxi-corrección, una maxi-devaluación. La gente va a empezar a especular contra el tipo de cambio, lo que es muy peligroso.

En este caso, especular contra el tipo de cambio es cambiar bolivianos por dólares…
Efectivamente. Para prevenir este tipo de problemas, la política cambiaria debería ser más flexible, moverse un poco más de lo que actualmente lo ha hecho.

¿Cuánto más?
Es fácil decirlo, pero difícil el hacerlo. No es posible predecir cómo reaccionará el mercado, la gente en general, en caso de que el boliviano suba un centavito. Sin embargo, no hacer nada tampoco es bueno. Lo más importante en este momento es mantener la independencia y credibilidad del Banco Central. Hay que pasarle el mensaje al público de que el Banco Central va a tomar todas la medidas que sean necesarias para afrontar la crisis. Decir que en el país no va a haber crisis es una política de avestruz.

Es como estar entre la espada y la pared: hacer algo puede ser malo y no hacerlo también. ¿Cómo lograr el equilibrio?
Es un dilema político muy complicado. Sería pecar de injusto decir que el Banco Central no está haciendo lo que debe. Una manera de resolver este dilema es acentuar su credibilidad. Que la gente esté convencida de que se están tomando las medidas necesarias, con criterios técnicos y no políticos.

¿Hay tiempo para que el BCB acentúe su credibilidad?
Lograr la confianza de la gente siempre es un proceso. Lo que el BCB tiene que hacer es afirmar su presencia. Tengo una buena opinión de su desempeño en los últimos tres años, lo ha estado haciendo bien. Sin embargo, ahora más que nunca debe demostrar su independencia. Esas propuestas de sacar mil millones de dólares para financiar a Yacimientos o llamar a referéndum para el uso de las reservas le quitan credibilidad y lo hacen aparecer como un juguete político.

¿Qué pasaría en caso de que se dé un proceso de especulación y la gente empiece a comprar dólares en más de la cuenta?
Las reservas van a terminar por acabarse. Parece mucho 7.700 (millones de dólares), pero si la gente se asusta, este monto puede mermar rápidamente.

Lo que nos dejaría indefensos ante la crisis internacional…
Así es. Hasta el momento tuvimos dos fortalezas para hacer frente a la crisis: el muy buen nivel de reservas y los superávits fiscales, que se acumularon en una caja a la que básicamente contribuyen los depósitos del sector público en el BCB. Lamentablemente, gran parte de esos depósitos no son del TGN, sino de prefecturas y alcaldías, y se pueden retirar.

¿Y qué pasará si los países continúan depreciando sus monedas?
Esto nos afecta de varias maneras. Primero puede incidir en la pérdida de competitividad de la producción nacional. No sólo tendríamos problemas con nuestros productos de exportación, sino que algunos artículos de países vecinos podrían invadir el mercado interno… Por lo tanto habrá presiones negativas sobre el aparato productivo y el empleo en Bolivia. Además, como dije anteriormente, en la gente puede crearse la percepción de que el boliviano está sobrevaluado y atrasado respecto a otras monedas, y que en algún momento puede venir una devaluación grande. Eso es muy peligroso.

Pero es algo posible…
Es una posibilidad. Recuerdo que en 1999 un periódico, que por cierto no es La Razón, tituló en primera plana que el decreto de gran devaluación estaba en puertas. Esto era falso, no había tal devaluación ni decreto; sin embargo el periódico estaba recogiendo el sentir de mucha gente respecto a que se venía una maxi-devaluación. Para evitar estas interpretaciones es mejor mover un poquito el tipo de cambio.

Por lo tanto tendrá que hacérselo tarde o temprano….
Yo creo que sí.

¿Cuándo? ¿Es posible determinar el nivel de resistencia del Gobierno ante estas presiones interna y externa?
Los gobiernos generalmente se resisten a mover el tipo de cambio porque es una medida impopular. Y ahora lo será más aún porque la moneda nacional se estaba reevaluando. Los gobiernos tratan de resistir, pero es peor asumir medidas cuando éstas ya son tardías.

¿Y qué se le puede sugerir a la población en general?
En materia cambiaria siempre es arriesgado sugerir. A inicios del año pasado hubo personas que pensaron que invertir en euros era un gran negocio, pero ya sabemos lo que le pasó al euro. Son muy fluctuantes las variaciones cambiarias. Es mejor que la gente tome sus decisiones en cuanto a la moneda en función a sus necesidades. Si están preparando un viaje al extranjero es mejor que compren dólares, pero si los gastos son corrientes, como los que se hace en el mercado, es mejor hacerlos en bolivianos. Mejor aún optar por las UFVs, lamentablemente los bancos casi ya no ofrecen depósitos de este tipo…
Por otro lado, ahora más que nunca es importante el valor de la información. Afortunadamente el BCB está muy bien preparado para ello, aunque ahora se requiere estar todavía más informado…

¿Qué pasa si el BCB o el país se equivocan esta vez?
Si el país se equivoca en esta ocasión, las consecuencias pueden ser catastróficas: el sistema financiero puede derrumbarse o crearse una situación de desempleo inmanejable. Sin olvidar que puede sobrevenir una fuerte devaluación y también inflación. Es decir que se corre el riesgo de volver a lo que pasó en el gobierno de Hernán Siles, cuando los mercados se desorganizaron y se produjo una hiperinflación. Podría suceder si no se presta atención a los problemas y si se demora demasiado en asumir medidas.

“ No es posible predecir cómo reaccionará la gente en caso de que el boliviano suba un centavito… No hacer nada tampoco es bueno “

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