Córdova era el vínculo entre O’Connor y Santos Ramírez

http://www.la-razon.com/versiones/20090130_006623/nota_249_755520.htm

Luis Fernando Córdova y su hermano Ernesto son los autores intelectuales del asesinato de Jorge O’Connor D’Arlach. El primero era asesor de la víctima y trabajaba cerca del presidente de YPFB, según revelaron fuentes de la investigación.

• involucrados • Arriba, los cuatro supuestos delincuentes presentados por la Policía. A la der., los hermanos Luis Fernando y Ernesto Córdova.

El hombre que resultó ser uno de los autores intelectuales del asesinato del empresario tarijeño Jorge O’Connor D’Arlach Taborga, Luis Fernando Córdova, era representante legal de la empresa de la víctima, Catler Uniservice, y además, allegado del presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Santos Ramírez (MAS).

La empresa de la víctima suscribió en julio del año pasado un contrato con YPFB para la construcción de una planta separadora de licuables por un monto de 86 millones de dólares. Ese día, Ramírez y el ejecutivo de Catler Uniservice, Agustín Milano, firmaron el contrato. O’Connor estuvo en el acto como representante de la empresa en Bolivia.

La anterior semana, YPFB hizo efectivo el pago de 4,5 millones de dólares a Catler Uniservice. Fuentes de la investigación revelaron que Córdova fue el intermediario para que Ramírez adjudique esa licitación a O’Connor D’Arlach.

El nexo de Córdova con Ramírez es familiar. Según fuentes judiciales, el presidente de YPFB es primo hermano de uno de los padres de Córdova. Un amigo del acusado reveló a La Razón que trabajaba cerca a Santos Ramírez desde que éste era senador.

Ramírez no quiso pronunciarse al respecto. Hizo decir a través de sus colaboradores que se encontraba muy ocupado.

El martes, O’Connor llevó a una casa de la avenida Tejada Sorzano 450 mil dólares junto a Córdova para entregarlos a alguien. Ese monto sería el 10% de una comisión por la adjudicación que iba a ser entregada directamente a Ramírez, afirmaron fuentes judiciales y policiales.

Anoche, personal de la pesquisa indicó que durante una entrevista que Córdova mantuvo con autoridades policiales, admitió que el dinero que llevó O’Connor a la Tejada Sorzano era para pagar una comisión. Se espera que esa declaración se registre por escrito y ante una autoridad jurisdiccional.

Por otra parte, este medio consiguió una carta anónima, del 5 de enero de este año, dirigida al fiscal de Distrito de La Paz, Jorge Gutiérrez. En ella se denuncia que la empresa Catler Uniservice “no cuenta con domicilio constituido en Bolivia y que la dirección que señalaron, ubicada en Cochabamba corresponde a una persona particular de nacionalidad argentina, quien habría prestado su departamento a la empresa mientras se adjudiquen el contrato con el Estado”.

Este medio llamó ayer a un teléfono fijo en la ciudad de Cochabamba, supuestamente de la empresa, sin embargo la operadora respondió que ese número era inexistente.

La misiva revela que Luis Fernando Córdova consiguió la documentación de la empresa “de manera ilegal”. Su abogado, Jhonny Castelú, afirmó el miércoles que su cliente era asesor legal de Catler Uniservice.

Fuentes de la indagación informaron que Córdova no trabajaba directamente con Ramírez. Sólo era intermediario para efectuar adjudicaciones. Sin embargo, otras fuentes revelaron que desde hace tiempo mantenían contacto laboral muy estrecho.

El martes, O’Connor D’Arlach fue asesinado con un impacto de bala en el cuello cuando supuestamente iba a entregar 450 mil dólares a una persona. Lo acompañaba Luis Fernando Córdova, quien salió ileso del hecho. Los delincuentes se llevaron el botín.

El miércoles, Córdova denunció que fue secuestrado, brutalmente golpeado y echado en La Cumbre. Según informes médicos extraoficiales, sus costillas estaban rotas y tenía daños considerables en sus tímpanos. Fue internado en el hospital Arco Iris.

Ayer, Nadia Zegarra, médica que atiende a Córdova, explicó que sólo “es un paciente policontuso”. Indicó que fue valorado tanto por un otorrino como por un traumatólogo, quienes descartaron fracturas y otras lesiones. “Está en observación”, dijo.

En el informe que brindó ayer el director nacional de la FELCC, coronel Fernando Figueredo, se confirmó que Fernando Córdova y su hermano Ernesto, también involucrado en el caso, tienen antecedentes penales por el delito de trata de personas a raíz del negocio que tienen con locales nocturnos.

Tras una investigación que realizó La Razón sobre los locales denominados “de remate”, fuentes policiales advirtieron que los hermanos Córdova tenían un curioso poder en ese rubro. A pesar de que las autoridades clausuraban esos centros de diversión, luego de un tiempo volvían a funcionar. Alertaron que tenían mucha influencia y poder.

Ernesto Córdova es el dueño del local El Caballito, lugar que fue clausurado reiteradas veces por diferentes escándalos y corrupción de menores, pero, por razones desconocidas, se reabrió y aún funciona.

Según la carta anónima que llegó al Fiscal de Distrito con la denuncia de Catler Uniservice, se revela que esa empresa es “fantasma” porque no existe ni el domicilio en el exterior, ni mucho menos sus representantes, entre ellos, Agustín Milano, quien firmó el contrato con el presidente de Yacimientos.

Si bien el contrato se firmó en julio del año pasado, el 30 de septiembre, se depositó Bs 50 mil para que la planta de licuables comience a funcionar, según fuentes de la indagación. Lo que nadie explica es por qué después de dos meses se efectivizó el contrato y se pagó ese monto que para un proyecto de esa magnitud resultaría pequeño.

La misiva señala que Córdova salió favorecido del contrato entre Catler Uniservice y YPFB, y recibió “una fuerte cantidad de dinero”. Esa suma estaría depositada en la cuenta de Yolanda Salinas de Córdova, esposa del sospechoso, y de otros parientes.

Sobre Catler Uniservice, la carta asevera que es una empresa fantasma “que logró estafar al Estado una millonaria suma de dinero con la colaboración del delincuente Fernando Córdova (sobrino de Santos Ramírez)”

Denuncia, asimismo, que parte del dinero entregado Córdova lo usó “en la compra de varios vehículos de lujo”.

El fiscal de Distrito, Jorge Gutiérrez, llegó hasta la FELCC en horas de la tarde. Declaró a los medios de comunicación que se investigaría a todas las personas que hayan sido nombradas en este caso. “Se va a convocar a todas las personas que se mencione”, manifestó.

Luego de que el presunto autor material del crimen, Rufino Rodríguez, declaró ante la Policía, señaló ayer a los medios de comunicación que no conocía a Córdova. Sin embargo, el coronel Figueredo aseguró que los tres delincuentes que fueron aprehendidos en Cochabamba informaron de manera “enfática” que quienes habían organizado el crimen y después el volteo del dinero eran precisamente Fernando y Ernesto Córdova.

Fuentes de la Fiscalía revelaron que Rufino Rodríguez fue quien se contactó con Córdova para concretar el hecho ilícito.

Al menos cuatro fuentes policiales alertaron el miércoles que este caso es peligroso y delicado porque toca círculos de poder.

La viceministra de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, Nardi Suxo, informó ayer que su despacho pedirá información a la Policía y a la Unidad de Investigaciones Financieras de la Superintendencia de Bancos para conocer si hay vinculación entre Catler Uniservice y YPFB, y otros detalles del caso. Se espera para hoy medidas cautelares para los cinco detenidos.

“La empresa estafó al Estado una millonaria suma de dinero con la ayuda de Fernando Córdova (sobrino de Santos Ramírez)”,
Parte de una carta anónima.

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